domingo, 11 de marzo de 2012

LA MARCHA NO DA ESPERA

Por Rodrigo López Oviedo

Un anhelo en el que coinciden todos los pueblos del mundo es el de no estar sometidos a ninguna potencia extranjera. Claro que hay un anhelo mayor y es el de sus sectores más esclarecidos y progresistas de llegar a ese estadio supremo del desarrollo social en el que, habiéndose superado las fronteras de toda separación nacional y extinguido el Estado, “la tierra será el paraíso bello de la humanidad”.

Que las expectativas presentes no dan para tanto es cosa clara para muchos, como lo es que a lo sumo que podemos aspirar es a realizar ese sueño patriótico, aunque intermedio, de conquistar la independencia que ya antes le habíamos arrebatado a España y que de inmediato perdimos a manos de Estados Unidos gracias a nuestras oligarquías.

Pero bueno, en esas andamos y, por fortuna, cada vez son más los que se suman a la lucha por esa realización tan apremiante. La Marcha Patriótica por la Segunda y Definitiva Independencia es una prueba de ello. La Marcha Patriótica es una gran coalición de organizaciones sociales y políticas que han resuelto encarar con sentido unitario la segunda versión de la frustrada gesta independentista del siglo XIX, además de importantes transformaciones que contribuyan a hacer de nuestro país el mejor vividero para todos sus hijos.

En la Marcha Patriótica tienen cabida quienes comulgan con la instauración de un nuevo poder, libre del sometimiento a la dominación extranjera y que garantice reformas estructurales que, en lugar del capital, pongan al hombre en el centro de sus preocupaciones.

En la Marcha Patriótica caben quienes, estando o habiendo estado en otros procesos de unidad, entiendan la conveniencia de reforzar esa experiencia con nuevas iniciativas unitarias; pero también quienes habiendo sido reacios a ellas, vean hoy encarnado en la Marcha el ejemplo que ofrecen otros pueblos del mundo, y entre ellos, de manera destacada, los hermanos latinoamericanos.

La Marcha Patriótica nada tiene que ver con el poder establecido. Por el contrario, su fortaleza depende de las organizaciones políticas y sociales que la componen y de aquellas otras que se le vayan vinculando, pues solo en la ciudadanía, pero muy especialmente en la que hace parte de las organizaciones sociales y movimientos políticos, está la fuerza que hará posible concretar en realidades su plataforma de transformaciones.

La autoridad mayor de la Marcha Patriótica reside en su Cabildo Abierto Nacional y Permanente y sus dirigentes llaman a superar la dispersión social de las regiones constituyendo a la vez los Cabildos Abiertos Departamentales, Municipales y Locales. Contribuir al cumplimiento de esta tarea debe ser el compromiso de todos los amigos de la segunda independencia.

domingo, 4 de marzo de 2012

EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA

Por Rodrigo López Oviedo

Este próximo jueves, se celebrará en el mundo el Día Internacional de la Mujer. Pese a lo reciente del vuelo que ha tomado entre nosotros tan importante fecha, su origen se remonta a 1910. Por aquel entonces, Clara Zetkin y Luise Zietz, dos mujeres alemanas que desde sus primeros años de juventud compartían las luchas del movimiento socialista contra las condiciones de esclavitud asalariada que golpeaba a la clase obrera, entraron en preocupación adicional por la suerte de la mujer trabajadora, por el trato desigual que recibía en las fábricas, por su aflicción ante los muchos derechos sociales, económicos y políticos de que carecía y por la falta de futuro para su clase y para sus hijos.
Estas aguerridas mujeres, Clara Zetkin y Luise Zietz, asiduas participantes en cuanto evento desarrollaba el movimiento obrero europeo, aprovecharon los muchos contactos que su extendida experiencia les prodigaba y la realización en Copenhague de una conferencia internacional de más de 100 mujeres socialistas, procedentes de 17 países, para hacer aprobar, en agosto de 1910, la celebración del “Día Internacional de la Mujer” o “Día de la Mujer Trabajadora”. Desde entonces, y poco a poco, se fue generalizando y unificando tal celebración en la fecha del ocho de marzo.

Sin dejar de reconocer que, a cien años de haberse dado inicio a esta distinción, muchas han sido las mujeres  que han logrado descollar en el mundo de la política, las artes, la ciencia, el deporte, la cultura y demás manifestaciones de la actividad humana, las preocupaciones de Clara Zetkin,  Luise Zietz y multitud de luchadoras más que han pugnado por igualar las condiciones de vida de la mujer a las del hombre aún continúan vigentes en alto grado para la inmensa mayoría de nuestras compañeras de existencia.

Lo anterior es una evidencia suficiente de la vigencia y vitalidad del pensamiento de estas destacadas líderes, a quienes el mejor homenaje que les podemos rendir es el de seguir acompañando a la mujer en la lucha por sus particulares reivindicaciones y perseverar en las otras por transformar un mundo que ha sido tacaño en motivos de felicidad para todos. Ah, pero también asumiendo esta celebración como una tarea de todos los trabajadores, con lo cual evitaremos que los patronos la aprovechen ilícitamente para congraciarse con sus explotadas de siempre mediante celebraciones de baratija, con las cuales procuran castrar el espíritu de clase de esta fecha.
El ocho de marzo es, pues, un día para conmemorar las muchas y valerosas luchas de la mujer trabajadora. Ese es su espíritu primigenio, y con ese espíritu debemos acompañarlas en esta importante fecha.

lunes, 27 de febrero de 2012

INICIATIVAS POR EL AGUA

Por Rodrigo López Oviedo

La época en que vivimos la caracteriza una gran ofensiva de los dueños del capital contra todo lo que implique la prevalencia de lo social. Se trata de una ofensiva que en algunas partes ha contado con la resistencia del Estado, pero en otras, como es nuestro caso, con su complicidad.
Un sector en el que no ha dejado de notarse esa ofensiva es el del agua potable. Las normas que regulan este sector, ley 142 de 1994, con alguna que otra modificación, reflejan el espíritu del mandatario de entonces, el doctor César Gaviria Trujillo, el mismo que le concedió patente de corso a la iniciativa privada al ponerle en sus manos las políticas neoliberales y de apertura económica. Con base en tal legislación, el gobierno de Ernesto Samper otorgó las primeras concesiones de aguas, una en Cartagena y otra en Barranquilla, dándole  curso al largo viacrucis de sometimiento de tan vital derecho a los caprichos capitalis tas.

Desde entonces, todo lo que las altas instancias de la política nacional hagan u ordenen hacer en materia de suministro, calidad y eficiencia de los servicios de acueducto y saneamiento básico, y en general sobre servicios públicos domiciliarios, está inspirado en altas tasas de rentabilidad para la banca y los inversionistas privados que participan en su prestación, sin que haya ningún interés por las tasas de retorno social, que son, en últimas, las que deberían primar cuando quiera que se trate de decisiones gubernamentales.
Para fortuna de todos, existe un sector social que se  está moviendo: El de los propios directivos de los acueductos comunitarios y veredales, quienes vienen afinando iniciativas para desarrollar un movimiento nacional que pueda asumir con posibilidades de éxito las tareas que conduzcan a la pronta y definitiva solución de tan grave problema o evitar que se agudice más. Con tal propósito, se reunieron en Bogotá el pasado 18 de febrero en el Primer Seminario Nacional de Organizaciones Comunitarias Prestadoras de Servicios Públicos.

En tal evento, los directivos presentes, 60 en representación de 14 departamentos, luego de examinar su problemática, acordaron avanzar hacia la organización de todas las comunidades vinculadas a estos acueductos, procurando copar las diferentes instancias en que pueda darse tal organización hasta estructurar federaciones departamentales que converjan en una Confederación Nacional, como viene ocurriendo en otras partes del continente, donde igual problemática los viene embargando. Desde ya les auguramos éxitos.
***
He conocido de las dolencias que viene sufriendo el académico Julio César Carrión. Quienes admiramos la profundidad de su pensamiento, su sentido crítico y su valor civil sentimos como propios sus quebrantos y hacemos votos por su pronta recuperación. ¡Ánimo, profesor!

domingo, 19 de febrero de 2012

PARA NO ESPERAR TANTO

Por Rodrigo López Oviedo

Hoy hace diez años, mediante una orden de suyo violatoria de los acuerdos que establecían un plazo de 48 horas entre el momento de expedirla y el ingreso de las tropas a la zona, el presidente Andrés Pastrana le puso fin a un proceso de paz que tuvo por escenario a San Vicente del Caguán, municipio del Caquetá, y por protagonistas a ese Gobierno y a las guerrillas de las FARC.

Se trató, por supuesto, de un proceso que nació haciendo agua por razón de haberse echado a andar en medio de la algarabía de los fusiles de unos y otros (pues nunca se declaró un cese bilateral del fuego) y de las insidias más horrorosas de los enemigos de la paz. El país todavía recuerda con indignación uno de los episodios que más negativamente incidió en el rompimiento: el del “collar bomba” que cobró la vida de la señora Elvia Cortés, el cual se le atribuyó a la organización insurgente sin que esta hubiera tenido nada que ver en el fatídico incidente.

Lo más curioso de este rompimiento fue que ocurrió en medio de una orquestación tan monumental por parte de todos los medios de la derecha que la generalidad de nuestros conciudadanos terminó creyendo en la inutilidad del proceso y la agenda que se venía discutiendo, en la conveniencia del rompimiento y en el inminente aniquilamiento de la organización guerrillera, que no solo quedaría desprovista de la protección que le brindaba la Zona de Distensión, sino que no tendría cómo hacer frente a unas Fuerzas Armadas que habían aprovechado los treinta y siete meses que duraron los diálogos para robustecerse en hombres y pertrechos gracias a los recursos del Estado y del Plan Colombia.

Transcurridos estos diez años, el país sigue requiriendo que se solucionen los múltiples problemas planteados en la agenda y que se restablezca un nuevo frente de diálogos para aclimatar la paz, ya que el camino de los fusiles como método para la desaparición del enemigo ha demostrado su inoperancia. Precisamente la Corporación Nuevo Arco Iris señala que, durante los últimos tres años, en los enfrentamientos con la insurgencia, seis mil 400 miembros de las fuerzas del Estado quedaron fuera de combate, de las cuales dos mil 235 lo fueron durante el 2011.

Tan alarmantes cifras nos hablan de que el Estado viene ganando apresuradamente la guerra en los titulares de prensa, pero para hacerlo en nuestras montañas requerirá de otro tiempo igual al de los años transcurridos desde la muerte de Gaitán. De la intensidad con que trabajen los amigos del diálogo dependerá que no se tenga que esperar tanto.

lunes, 13 de febrero de 2012

ACERCA DE LA FELICIDAD

Por Rodrigo López Oviedo

Con alguna frecuencia se oye hablar de ciertos estudios de opinión que nos ubican en el primer lugar entre las naciones más felices del orbe. De ser ciertos tales estudios, tan satisfactoria conclusión debería henchirnos de orgullo, a no ser que encontremos esa felicidad semejante a la de la vecina del viejo brahmán de que nos habla Voltaire en uno de sus cuentos.

Ese viejo brahmán, además de ser muy sabio, rico e ingenioso y de contar con el aprecio de sus allegados, que frecuentemente acudían a él en busca de consejo, no había logrado que tan positivas cualidades le proporcionaran la felicidad: ¨Cuantos más conocimientos tenía en su cabeza y más sensibilidad en su corazón, más desgraciado era”.

Muy cerca de él vivía una pobre viejecita que, a diferencia del anciano, “nunca había reflexionado ni un momento acerca de las cuestiones que torturaban al brahmán; creía con toda su alma en las metamorfosis de Visnú, y con tal de poder tener de vez en cuando agua del Ganges para lavarse, se consideraba la más feliz de las mujeres”.

Tan contradictoria situación dio para que el narrador de la historia le preguntara al anciano:

“-¿No os avergüenza ser desgraciado cuando a vuestra puerta hay una vieja autómata que no piensa en nada y vive contenta?

-Tenéis razón –respondió-; cien veces me tengo dicho que yo sería feliz si fuese tan necio como mi vecina, y sin embargo no quisiera semejante felicidad”.

Tampoco a Voltaire le gustaba semejante felicidad: “Esta respuesta del brahmán me produjo mayor impresión que todo lo demás; me examiné a mí mismo y vi que en efecto no quisiera ser feliz a condición de ser imbécil”.

Esa imbecilidad es muy seguramente la que las empresas manipuladoras de opinión quisieran encontrar en los corazones del pueblo, en lugar de las apasionadas voces que está expresando a través de las muchas movilizaciones sociales que vemos hoy en día y que habrán de encontrar un punto de especial altura en el gran paro cívico nacional que está gestándose ante los oídos sordos que los responsables de la sobrevivencia del establecimiento vienen prestándoles a los muchos reclamos que acompañan cada movilización.

En la conquista de la felicidad está la esencia del accionar humano. Procurar mantenerla exclusivamente para las élites, a despecho del disfrute a que también tiene derecho el colectivo social, es lo que caracteriza las políticas de la derecha y marca diferencia con lo que defendemos desde la izquierda. Al contrario de la derecha, en la izquierda queremos construir una felicidad real y para todos; no una felicidad mentirosa a través de supuestos sondeos de opinión.

domingo, 5 de febrero de 2012

PAZ Y TERRORISMO

Por Rodrigo López Oviedo

Volviendo los ojos a la experiencia de El Caguán, los colombianos recordamos una serie de incidentes que condujeron al rompimiento de lo que, por ese entonces, constituyó la más grande expectativa de paz que haya habido en el país después de la que encarnó la Unión Patriótica.

Dos de tales incidentes los recuerda la senadora Gloria Inés Ramírez en reciente artículo de su página web: el del criminal ´collar bomba´ colocado en el cuello de la señora Elvia Cortés y atribuido por el Ministro de Defensa y el Director de la Policía de entonces al Frente 11 de las FARC, y el desvío al Caguán del avión en que era transportado el guerrillero fariano Arnobio Ramos.

En el primer caso hubo de reconocerse después por el propio presidente Pastrana la ninguna participación guerrillera, y en el segundo fueron las propias FARC las que lograron establecer que Ramos había sido cooptado por el Ejército y que toda la maniobra de desvío del vuelo solo tenía el propósito de reinsertar a este personaje en las filas guerrilleras para que realizara acciones de saboteo al proceso de diálogos.

Ahora, cuando los condenables actos de violencia terrorista en el sur del país son contestados por Santos y su ministro de Defensa con una pronta y contundente sindicación de los mismos a las FARC, sin que se sepa de investigaciones que arrojen claridad sobre tales hechos, no podemos menos que abrir nuestras entendederas a lo que nos ha mostrado la historia.

Sin negar la posibilidad de que haya sido esta organización guerrillera la autora de tan lamentables hechos, en los cuales perdieron la vida 18 colombianos, entre civiles y miembros de la Fuerza Pública, no podemos pasar por alto otras eventuales autorías, caso en el cual nos sentiríamos forzados a preguntar el por qué de tan apresuradas condenas.

¿Será que con ellas se busca evitar que se dé paso a las investigaciones que el país espera y procurar que caiga el manto de la impunidad para sus reales culpables? ¿Será que se quiere sembrar con adicionales obstáculos el proceso ya casi fracasado de entrega de los seis miembros de la Fuerza Pública que andaba en camino? ¿Se pretenderá obstaculizar cualquier pronunciamiento, nacional o internacional, a favor de tantas propuestas como las que se han conocido a favor de un proceso de diálogos.

Solo los autores intelectuales y materiales de las apresuradas condenas pueden dar la respuesta a estos interrogantes. Mientras tanto, el país debe ir aprendiendo de la historia y ver en ella el cúmulo de coincidencias que se han dado entre propuestas y experiencias de paz y acciones saboteadoras del terrorismo.

LA MANE EN IBAGUÉ

Por Rodrigo López Oviedo

Con la presencia de 1500 delegados que representaban 32 universidades públicas y 20 privadas, durante los pasados 28 y 29 de enero se realizó en la Universidad del Tolima el Encuentro Organizativo de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil.

Tan nutrida representación habla por sí sola de los nuevos vientos que están soplando sobre la geografía social del país, todos al margen del Establecimiento y también casi todos confrontándolo.

En el caso de la MANE, bien es sabido que ella ha sido el producto de serios entendimientos entre importantes sectores universitarios que, otrora irracionalmente enfrentados, se propusieron buscar puntos de acuerdo que les permitieran sortear el acelerado deterioro de la universidad, agravado ahora por la pretensión de los mercachifles de la educación, respaldados por Santos, de convertir los claustros universitarios en nuevos nichos de mercado.

Que no es un proceso fácil lo indican los tonos en que se realizó buena parte del evento. La vehemencia en el discurso alcanzó algunas veces decibeles de consideración. De no haber sido por el tino de quienes estaban respondiendo por la moderación y la conciencia de todos los asistentes de lo indispensable que era sacar adelante el evento, este hubiera podido resultar fallido.

Afortunadamente concluyó en los mejores términos y, lo más digno de destacar, robusteciendo un proceso unitario que pone a los estudiantes universitarios a tono con ese gran auge de la unidad que se está dando entre disímiles sectores y que ha producido movilizaciones tan dignas de destacar como la Minga Indígena, La Marcha Patriótica, el Congreso de los Pueblos, el Congreso Campesino, Indígena y de Negritudes, el Encuentro de Tierras, Territorios y Soberanía, las luchas contra la megaminería, las movilizaciones en defensa del derecho a la salud y la educación y tantas otras acciones populares que pronto habrán de desembocar en un gran paro cívico nacional si el Gobierno no le presta oídos al reclamo de todos estos eventos.

Como su nombre lo indicó, los propósitos del encuentro fueron meramente organizativos. De allí que siga en pié la Declaración Política del 12 de noviembre del año pasado, la cual recoge el sentir de los colombianos en el sentido de que la problemática de la Universidad, y las reivindicaciones educativas en general, no solo comprometen a los estamentos universitarios, sino que han pasado a formar parte de las luchas generales de nuestro pueblo.

No dejar solos a los estudiantes de hoy es la mejor garantía para que las nuevas generaciones puedan contar con unas instituciones educativas abiertas al saber universal y a los valores y principios que con tanto ahínco han defendido las mentes más lúcidas de la humanidad.

viernes, 20 de enero de 2012

LAS CONFERENCIAS IDEOLÓGICAS DEL POLO

Por Rodrigo López Oviedo

Hay hechos que marcan historia pero que, para infortunio de muchos que deberían recordarlos, se dejan caer en el olvido. Recuperarlos de tan desconsolador estado se hace indispensable, máxime si se requiere tenerlos frescos para establecer correctivos y seguir construyendo historia. La forma como nació el Polo Democrático Alternativo es uno de ellos, y necesitamos recordarla.

Motivadas por una serie de componendas oligárquicas que amenazaban con dejar sin vida jurídica a las fuerzas políticas minoritarios del país, entre las que se encontraban combativos bastiones de la izquierda que buscaban un cambio radical y democrático a las condiciones ofrecidas por el sistema imperante, así como otras que simplemente no comulgaban con la forma como los partidos tradicionales dirigían a sus huestes y manejaban el poder, estas fuerzas fueron entretejiendo acuerdos que dieron lugar, primero, al nacimiento de las organizaciones Polo Democrático Independiente y Alternativa Democrática, y luego a la fusión de estas dos para constituir el Polo Democrático Alternativo

Hoy, a solo un poco más de seis años de su fundación, el Polo Democrático Alternativo es víctima, apenas natural, de ese particular alumbramiento, toda vez que algunas de esas fuerzas, otrora minoritarias como se dijo, ya no consideran serlo tanto, y prefieren volar hacia otros paisajes en los que, a su juicio, les puedan ofrecer algo más que un puesto de combate por los más necesitados, que es todo lo que en el PDA podrían encontrar.

El Partido es consciente de esos deseos y ha decidido dejar que tomen vuelo los que así quieran hacerlo, pero procurando, eso sí, que en los aletazos de su emigración causen el menor daño y, sobre todo, que no se lleven las curules que la militancia conquistó con tanto esfuerzo. Y para prevenir que hechos parecidos vuelvan a presentarse, está preparando Conferencias Ideológicas en todo el país, las cuales desembocarán en una gran Conferencia Ideológica Nacional, el 25 y 26 de febrero del presente año.

Pero, además, es de esperar que estos eventos sean pródigos en propuestas que mejoren la normatividad estatutaria, hagan más claros los principios ideológicos y políticos contenidos en el Ideario de Unidad, eleven la participación de los afiliados en las luchas por la paz y contra las políticas neoliberales y busquen solución a los apetitos de los sectores menos consecuentes, procurando siempre que las depuraciones que se hagan necesarias se conviertan en sinónimo de fortalecimiento.

Lo anterior es lo que le da tanta importancia a la participación de la militancia en las actuales discusiones. Las conclusiones que se deriven de ellas serán el insumo fundamental para el III Congreso del Partido, donde se someterán a aprobación.

EL ESCENARIO NO ES LA AGENDA

Por Rodrigo López Oviedo

En la última semana del año pasado, el país conoció del presidente Juan Manuel Santos su interés en dialogar con las FARC si estas daban claras señales de querer la paz. Tan importante anuncio fue recibido con una alta dosis de incredulidad, ya que no se acompañó de información acerca de las señales que el señor Presidente aceptaría como gestos de paz ni de las condiciones bajo las cuales estaría dispuesto a abrir los diálogos. Quince días después, la incertidumbre se disipó por su lado adverso. Fue suficiente con que Timoleón Jiménez, utilizando la palabra Caguán, manifestara coincidir en el propósito presidencial para que el Mandatario contradijera su interés de antes con un rotundo ¡que se olvide del Caguán!

De manera habilidosa, Santos, personero del militarismo, ha querido hacerle creer al país que los deseos de las FARC son los de hacerse a otra zona de distención al estilo de la de El Caguán, palabra que por lo visto le huele a cachos de Lucifer. De esta forma busca persuadirlo de que el escenario es lo mismo que la agenda y seguir confundiéndolo con la tergiversación de un momento histórico que, habiéndole abierto esperanzas a la paz, fracasó por la debilidad del gobierno de entonces ante algunos siniestros personajes, como los uribes, los castaños, los mancusos, que siempre se mostraron reacios al diálogo, y por su renuencia a empujar los cambios contenidos en la agenda que fue puesta a consideración del país mediante las audiencias públicas de Los Pozos.

Con semejante salida, el Presidente le ha dicho a las FARC algo que de antemano sabe que contará con una gran resistencia: que una de las condiciones para el diálogo es que este se realice fuera del país. ¿Cuáles serán las otras? Difícil saberlo, pero fácil de presumir que serán de difícil aceptación por los insurgentes si sabemos que el interlocutor del grupo armado es un Gobierno dispuesto a permitirle a un importante sector de las clases dominantes que siga usufructuando los inmensos recursos de la guerra.

Por eso, a riesgo de volvernos cansones, no podemos dejar de insistir en la necesidad de que el país aúne esfuerzos para lograr un cambio de actitud en las políticas de paz que salen del Palacio de Nariño. En esencia, la agenda del Caguán no es otra cosa que un conjunto de reivindicaciones aún sin resolver y a las cuales se les debe seguir buscando salida. Y si mediante los diálogos no es posible, pues que la salida venga entonces mediante las acciones de masas. De seguro, mediante las acciones de masas vendrán también los acuerdos de paz.

lunes, 9 de enero de 2012

LA REFORMA PENSIONAL

Por Rodrigo López Oviedo

En entrevista concedida a Yamit Amat, Luis Carlos Villegas, presidente de la Andi y del Consejo Gremial, se derritió en loas al estado actual de la economía, a la cual calificó de “joya de la corona para el capital extranjero y para el inversionista”, pues el comercio exterior creció 38,39 por ciento hasta octubre, en lo cual solo fue superada por la India.

Pero al tiempo que se mostró tan encomioso ante tales resultados, se diluyó también en lágrimas porque, según sus cifras, el sistema pensional no cuenta con los recursos que lo hagan viable, lo que obligará a aumentar las semanas de cotización del trabajador, postergar su edad de jubilación e incorporar al sistema a los trabajadores informales y a los que trabajan en jornadas parciales, incluso por horas y en contratos civiles. A todas estas linduras propuso agregarles otra reforma que disminuiría 10 puntos al impuesto de renta.

Se trata de una manera de ver la economía siempre con ventaja para el capital privado y sin ningun beneficio para los trabajadores. Como de lo que con estas declaraciones se trata es de ambientar la discusión sobre la nueva reforma pensional, a los trabajadores solo nos resta prepararnos, ya que solo el grado de beligerancia con que le salgamos al paso será el que determine el resultado al que finalmente lleguemos.

Por su puesto que el actual régimen merece grandes cambios, luego de los enormes deterioros que ha sufrido. Pero ese cambio no puede orientarse a la desaparición del régimen de prima media ni al incremento del valor de los aportes mensuales o de las semanas de cotización; tampoco a una nueva elevación de la edad de jubilación ni mucho menos a la disminución de la cuantía de las mesadas o del número anual de estas. Más bien, y para ser sincera, la discusión debería versar sobre las relaciones económicas que se están dando entre el capital y el trabajo. Allí nos encontraríamos con otro tema, el del grado de participación de los trabajadores en ese extraordinario desarrollo tecnológico que hace que cada vez sea mayor la masa de inventarios que se producen con el mismo esfuerzo productivo de antes y que es lo que le produce tantas alabanzas al doctor Villegas.

Lamentablemente, una discusión sobre cómo acceder a ese derecho requiere de unas condiciones que en Colombia no existen, porque los trabajadores no hemos alcanzado el grado de desarrollo que se requiere para hacerles entender a los personeros del establecimiento que las utilidades del aparato productivo no pueden ir solo a sus bolsillos, pues para generarlas se requiere de la participación protagónica de los trabajadores.

lunes, 2 de enero de 2012

HECHOS DEL 2011

Por Rodrigo López Oviedo

Como se recordará, la crisis hipotecaria sucedida en Estados Unidos entre los años 2007 y 2009 dio lugar a uno de los hechos más ignominiosos en la historia de las finanzas: en el rescate de las entidades bancarias gestoras de la crisis, el Gobierno de ese país comprometió cerca de ocho billones de dólares, cifra equivalente a casi la mitad de su producto interno bruto y al 25 por ciento de la producción mundial.

El movimiento “Occupy wall street” fue la respuesta indignada de los estadounidenses ante quienes, de una parte, pusieron tan descomunales recursos a favor de quienes han gozado siempre los favores de un sistema económico que desangra a la humanidad y, de otra, recortaron el presupuesto de inversión social para financiar el susodicho rescate y atender las demás manifestaciones de la actual crisis cíclica del capitalismo. Estados Unidos cuenta hoy con un desempleo que compromete a cerca de 14 millones de personas y tiene a 49 millones viviendo en la pobreza, lo cual es evidencia de la profundidad de la crisis y de la desatención que ella le ha merecido al Gobierno.

La mención a Estados Unidos se hace solo por vía de ejemplo. También por otras latitudes se observaron iguales manifestaciones populares en contra de las pretensiones de las respectivas burguesías de descargar sobre los trabajadores el peso de las crisis. De resonancia mundial fueron las movilizaciones que recorrieron las principales ciudades europeas, así como los históricos levantamientos del norte de África, aunque es bueno advertir que si bien algunos de ellos buscaban mejoras en las condiciones de vida de la población y otros el rechazo a las agresiones imperiales, no dejaron de presentarse alzamientos instigados por el Imperio mismo con el fin de reversar importantes avances sociales y tomar posesión de grandes riquezas petroleras, gasíferas y acuíferas.

Ahora se habla de la refundación de la Unión Europea, pero de seguro que con tal iniciativa no se logrará ninguna solución a los problemas sociales. Con tal refundación solo se pretende resolver, sin tocar el euro, lo que se quiso y no se ha podido resolver durante los diez años de vigencia de esta moneda: suprimir barreras cambiarias y fortalecer el intercambio en la Eurozona.

Fuerte contraste el anterior con el que se vive actualmente entre los países de nuestro continente, los cuales, iluminados por un ideario de izquierda, lograron conformar la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, para procurar alejarse del garrote norteamericano (Estados Unidos y Canadá) y acercar a la realidad el sueño bolivariano de la patria grande. Ojalá que la presencia de gobiernos de derecha no entraben tan importante iniciativa.

lunes, 26 de diciembre de 2011

DIÁLOGOS PARA SEMBRAR LA PAZ

Por Rodrigo López Oviedo

El presidente Santos ha manifestado su interés en iniciar diálogos con las FARC, si esta organización guerrillera da auténticas señales de querer la paz. Ojalá que la alegría que produce tan inesperada noticia, dada en respuesta al llamamiento del dirigente fariano Manuel Pascuas, no esté en contradicción con el interés real del Mandatario, y este quiera, realmente, comenzar a tender puentes para superar el conflicto.

Solo falta saber cuáles son las señales que Juan Manuel Santos aceptará como gestos de paz y cuáles las condiciones bajo las cuales estaría dispuesto a abrir los diálogos. Sin tal conocimiento, no podríamos agregar a la alegría del anuncio la certidumbre de que se está rescatando la llave de la paz de los cuarteles en que se hallaba refundida, ni sopesar el verdadero interés del Mandatario en volver a escucharle a la insurgencia sus planteamientos sobre la Colombia que ha buscado a través de tantos años de vida guerrillera, ni mucho menos volver a ver a los más insignes representantes de la inteligencia nacional, sentados a la mesa, en abierta discusión de los problemas nacionales y de los caminos que conduzcan a resolverlos, pues no de otra forma se puede hacer realidad el sueño de tener en paz al pueblo más feliz e inequitativo del orbe.

No se trata, por supuesto, de un asunto de poca monta, ya que entre los planteamientos del movimiento guerrillero está, ni más ni menos, la búsqueda de consensos sobre aspectos tan importantes como la protección de los derechos económicos, sociales, políticos, culturales y medioambientales de la población; el establecimiento de una política agraria más cercana a los intereses de los campesinos medios y pobres; el restablecimiento de la soberanía nacional, la revisión del modelo neoliberal y la definición de políticas de inversión extranjera para que esta sea, efectivamente, de beneficio para la economía nacional; la erradicación definitiva del terrorismo de Estado y de las bandas paramilitares; la repotenciación del aparato de justicia y la ampliación de la democracia y de la eficiencia del Estado.

Pero el movimiento popular está en condiciones de lograr que tales discusiones se den. Así lo demuestran las conclusiones aprobadas en Barrancabermeja del 12 al 15 de agosto pasados por más de 20 mil asistentes de todo el país al Encuentro Nacional de Comunidades Campesinas, Afrocolombianas e Indígenas por la Tierra y la Paz, y que fueran ratificadas en el Encuentro de Tierras, Territorios y Soberanía que se celebró en Cali con la asistencia de más de 10 mil colombianos.

Lo que resta es actualizar esos pronunciamientos con nuevas movilizaciones. A eso nos invita este 2012 próximo a llegar.



lunes, 19 de diciembre de 2011

SUBIÓ EL SALARIO MÍNIMO, PERO...

Por Rodrigo López Oviedo

Pese a que desde 2006 no se lograba concertar sobre salario mínimo, el que el alcanzado para 2012 si lo hubiera sido no dejó ningún grato sabor para los trabajadores: durante el nuevo año, tendrán que atender sus necesidades vitales con la mitad de lo que vale la canasta familiar, es decir, con 566 mil 700 pesos.

Tomando en cuenta que tal incremento apenas sí representa algo más de un uno por ciento adicional a la inflación del presente año, la insatisfacción se hace mayor al considerar que el subsidio de transporte solo se incrementó en cuatro mil 200 pesos mensuales. Esto obligará al trabajador a seguir destinando parte de su exiguo salario a sufragar los gastos de desplazamiento al puesto de trabajo, los cuales se incrementarán en por lo menos seis mil pesos, y eso suponiendo que la buseta no se encarezca en más de cien pesos y que el trabajador solo la utilice dos veces por día.

La situación salarial de los colombianos es tan grave que, descontado el amplio número de personas que viven del rebusque, cerca del 70 por ciento de los trabajadores formales no reciben el mínimo legal. Por eso no dudamos en afirmar que se desperdició una magnífica oportunidad para saldar viejas deudas oligárquicas con la clase trabajadora, a la que tienen sometida a unas tasas de explotación cada vez mayores y que rebasan en mucho las de otros países de igual desarrollo económico.

Pero también era ocasión propicia para que las Centrales Obreras, asumiendo el papel dirigente que les ha sido conferido por los trabajadores e interpretando la angustia social que es de esperarse en un país que ostenta el tercer lugar en el escalafón mundial de la inequidad, pusieran a prueba su capacidad movilizadora haciéndose acompañar de acciones de presión que dejaran en claro su propósito de no dejar que la plusvalía siga creciendo como hasta el presente. Enfrentar solas estos eventos de negociación y, sobre todo, sin presiones más allá de la mesa es lo que en últimas ha conducido a concertaciones y decretos de incremento insatisfactorios.

Para que haya un verdadero incremento salarial, este debe ir más allá de los estimativos de inflación y productividad. A tales factores hay necesidad de agregarles la tasa de crecimiento del PIB, pues esta es alcanzada en virtud de la participación laboral en el aparato productivo antes que por gracia de la intervención del capital. Un salario así determinado haría mas soportable el peso de la explotación que llevan a cuestas los trabajadores, mientras llegan los grandes remesones sociales que la hagan desaparecer de la faz de la tierra.

lunes, 12 de diciembre de 2011

DERECHOS HUMANOS EN COLOMBIA

Por Rodrigo López Oviedo

Un memorable 10 de diciembre de 1948, en París, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó un invaluable abanico de normas para mejorar la convivencia y elevar la calidad de vida de los ciudadanos: la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Lamentablemente, tal formulación no ha repercutido en Colombia en el afianzamiento de las costumbres y prácticas que fueran de esperarse, pues siguen siendo el capricho y las necesidades del gran capital los que determinan su grado de aplicación y de respeto.

Especialmente a raíz del derrumbe del campo socialista y el consiguiente impulso del Imperio a las tesis neoliberales, sobre esta Carta de Derechos Humanos se cirnió todo un viacrucis. Así, por ejemplo, los derechos relacionados con la vida laboral comenzaron a ser objeto de la más aberrante violación: desapareció el respeto a la jornada de las ocho horas, al salario mínimo vital, a la estabilidad en el trabajo, a la contratación colectiva, a la huelga y al empleo digno, sin que quienes contaran con un trabajo estable lo pudieran acompañar de otros derechos, igualmente contenidos en la carta, como el de la salud eficiente, la educación de calidad, el techo, el descanso y la recreación.

Igual suerte han corrido los derechos sindicales y políticos. Especialmente en Colombia, a la oposición política se le impide jugar su papel constitucional: se la somete a la injuria y la calumnia, se la veja a través de juicios amañados, se le tortura a sus más destacados hombres, y a los dirigentes se les condena al exilio, se les desaparece o se les asesina, como lo evidencia la repetida aparición de fosas comunes con decenas de cadáveres, muchas de ellas bastante cerca de los cuarteles.

Es tan grave la situación que ni siquiera se respeta el derecho a la propiedad privada en lo que atañe a la tierra. Más de cinco millones de campesinos vagan por las calles de ciudades y poblados, víctimas de la violación de tal derecho.

Y ni se diga de las violaciones de que son objeto las propias organizaciones defensoras de los derechos humanos. Según lo señalan Lisa Haaugard, Eric Sottas y Denis L´angalis, miembros de la misión especial conformada por representantes de 15 países que visitó a nuestro país con el fin de revisar el tratamiento que reciben estas organizaciones, en Colombia no solo se les persigue a ellas, sino a sus miembros, de los cuales 54 han sido asesinados en el período comprendido entre julio de 2010 y mayo de 2011.

Se trata, entonces, de una situación deplorable a todas luces. Y todo para preservar y afianzar los privilegios del gran capital.

lunes, 5 de diciembre de 2011

UNA MOVILIZACIÓN CON BEMOLES

Por Rodrigo López Oviedo

Seguramente hoy les irá muy bien a nuestras castas oligárquicas en su propósito de movilizar a la sociedad contra las FARC. Así lo hace creer la descomunal campaña que orientaron a explotar el dolor producido por la muerte de cuatro miembros de la Fuerza Pública que, sin saberse utilizados en la defensa del statu quo, se dieron a la ingenua tarea de contribuir a ponerle fin a una organización guerrillera que está soportada en siglos de abandono a los intereses populares, sin prever, tal vez, que, en esa lucha, ellos podrían ser los próximos en caer.

No obstante que compartimos ese profundo pesar, no podemos dejar pasar inadvertido el hecho de que él no puede ser menor que los muchos otros pesares que llevamos en el alma por cuenta de una violencia que ha sido concebida por las oligarquías para extirpar los gérmenes de unidad popular que en el país se vayan dando.

Paro no ir muy lejos, el proceso unitario que se vivía en torno a Jorge Eliécer Gaitán fue ahogado en sangre. El que crecía pujante en torno a la Unión Patriótica y a Jaime Pardo Leal corrió igual suerte, e igual el que comenzaba a perfilarse en torno a Carlos Pizarro.

Los representantes del establecimiento conocen bien que a esa violencia es a la que responden las fuerzas que hoy confrontan con las armas al régimen oligárquico; y aunque el régimen sabe que militarmente no podrá acabar con ellas, se niega a hacerlo mediante los procedimientos del diálogo, escudándose siempre en el argumento falaz de que no puede repetir la historia del Caguán, cuando nadie sabe mejor que ellos que tales diálogos fracasaron, fundamentalmente, por la renuencia de los negociadores del Gobierno a acceder a las propuestas surgidas de tales diálogos.

El Gobierno comete un crimen peor que el que pretende denunciar con movilizaciones como las de hoy al evadir con sofismas su responsabilidad por la suerte de quienes aún permanecen en manos de la guerrilla. El camino a seguir lo señaló el Estado de Israel al liberar a más de mil soldados palestinos a cambio del cuerpo de un solo soldado israelí.

Así la suerte de la paz y de la guerra no le interese, el Gobierno sí debe preocuparse al menos por la recuperación de los cautivos mediante el diálogo. Con un logro de esa naturaleza, podría disminuir un poco la temperatura del conflicto, a no ser que siga interesado en continuar beneficiando a los mercaderes de la guerra y beneficiándose él mismo con la eterna explotación del sambenito de la infiltración fariana para justificar la represión contra las luchas populares.

domingo, 27 de noviembre de 2011

LA VERDADERA INCLUSIÓN

Por Rodrigo López Oviedo

Con el encomiable propósito de visibilizar y recuperar para las mujeres el estatus social que en casi ninguna parte se les ha reconocido, se ha vuelto frecuente mencionarlas por separado de los hombres. Así, por ejemplo, escuchamos que se presentan saludos “a las y los jóvenes” o se felicita a “las y los deportistas que salieron vencedoras y vencedores” en una justa deportiva. Tal tipo de expresiones son redundantes ya que incluyen dos veces a las supuestamente excluidas: primero, al mencionarlas expresamente (las jóvenes, las deportistas, las vencedoras) y, segundo, al utilizar un género, el masculino, que en plural las abarca cuando no se da a entender que se alude solamente a hombres.

Este error se origina en la falsa creencia de que sexo y género es lo mismo. En el mundo, muy pocas cosas tienen sexo; tan pocas que tal posesión solo es característica de los seres vivos, y sin embargo no de todos. El género, en cambio, le es inherente a casi todo lo existente. Esto hace que encontremos muchas cosas con género pero sin sexo: la ventana y la luna son de género femenino, pero no tienen sexo; el camión y el ruido son de género masculino, pero tampoco tienen sexo. Incluso la Real Academia Española señala que el género es inherente a los sustantivos y a algunos pronombres, no a las cosas.

Tal vez sea el movimiento feminista uno de los mayores causantes de este dislate lingüístico. Las feministas suelen quejarse de que nuestro idioma presenta vicios de exclusión que afectan a las mujeres. Para rebatir tal argumento, podemos afirmar que, muy por el contrario, nuestro idioma ha sido generoso con ellas al entregarles un género para su uso exclusivo, mientras que al hombre lo hizo presunto dueño de otro que solo puede utilizar con exclusividad en número singular, pues, cuando adquiere pluralidad, lo debe compartir con la mujer, su querida compañera de tránsito por esta vida.

A quienes demandan el uso separado de ambos géneros, tanto para evitar que las mujeres sean invisibilizadas como para reclamar su mayor inclusión, hay que decirles que la mejor forma de lograrlo no está en convertir nuestro bello idioma en un galimatías carente de fluidez y de esplendor. Tan nobles propósitos solo pueden alcanzarse mediante la mayor vinculación de las mujeres a las luchas contra el establecimiento, este sí verdadero culpable de esos fenómenos. Cuando a la mujer se le garanticen sus derechos en pie de igualdad con el hombre, podrá decir que esa inclusión está dada; pero ello solo será el producto de grandes transformaciones sociales, las cuales son inconcebibles sin la participación de ella.

lunes, 21 de noviembre de 2011

APRENDAMOS DE LOS ESTUDIANTES

Por Rodrigo López Oviedo
En los análisis de la victoria obtenida contra la nefasta reforma a la ley de educación superior, un aspecto al que no se le ha dado mayor importancia es al relacionado con el desacato que en la práctica le propinaron los estudiantes a la llamada Ley de seguridad, la cual ha convertido en delito la protesta ciudadana.

Con sus multitudinarias movilizaciones, en varias de las cuales se rompió con la tradición al acompañarlas con danzas, fanfarrias, zanqueros, bullerengues y demás expresiones del folclor popular, los estudiantes le dieron al Gobierno una soberbia demostración de que por encima de lo que pretenda prohibir como escudero de las castas dominantes está lo que el constituyente primario quiera reivindicar.

En ello jugó un papel fundamental la unidad que lograron crear en torno al objetivo de impedir la escalada privatizadora que contenía el proyecto de reforma a la Ley 30 y al deseo de conquistar un modelo de universidad alejado de los patrones neoliberales; pero también tuvo su importancia, y fundamental, el que tal unidad lograran articularla en torno a una organización, la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, que fue capaz de armonizar las diferentes posturas ideológicas y políticas que hacen del movimiento estudiantil un crisol con elementos tan difíciles de alear.

Existiendo condiciones objetivas concretas, la organización y la unidad en torno a propósitos claros son los que hacen de las masas el factor más importante del devenir histórico. Con unidad y organización, ellas terminan sustrayéndose de los mandatos de quienes tradicionalmente han definido las reglas de juego y determinando el rumbo que ha de seguir la sociedad.

Por eso no se nos haga raro que ante las masivas movilizaciones estudiantiles, acompañadas en buena medida por padres de familia, el Gobierno haya optado por dejar para después el estreno de la ley de seguridad. Un después al que de seguro le sobrevendrán nuevas postergaciones, pues también de seguro seguirá siendo iluminado por el ejemplo del movimiento estudiantil.

Esas son experiencias en las cuales el Polo Democrático Alternativo debe procurar fecundarse. Sólo un Polo inmerso en las masas y conciente de las necesidades que les son más susceptibles de generar una unidad más estrecha; solo un Polo organizado por la base, capaz de movilizarlas en procura de las reivindicaciones que tales necesidades demandan; solo un Polo así puede convertirse en la alternativa de poder que su nombre deja traslucir. Lo contrario es dejar que el Partido se disuelva en períodos de olvido para despertar cada vez que así se lo demande una nueva contienda electoral.

Aprendamos de los estudiantes. Ellos nos han redescubierto el poder de la unidad y la organización.

lunes, 14 de noviembre de 2011

SE PUDO, SE PUEDE Y SE PODRÁ

Por Rodrigo López Oviedo

No sé si risa o lástima, pero uno de tales sentimientos debió despertar el presidente Santos cuando manifestó que ordenaría el retiro del proyecto de reforma a la ley de educación superior “en un gesto de buena voluntad”.

Cuál buena voluntad, nos preguntamos, si lo que movió su decisión no fue más que el temor a que aumentara la protesta en las calles, como intuía que ocurriría, y en efecto ocurrió el 10 de noviembre, cuando los estudiantes asumieron los retos de impedir que se les deje sin el reconocimiento de la educación superior como un derecho y evitar que este se convierta en una mercancía más, como ha ocurrido con tantos otros.

El proyecto de reforma a la educación superior contemplaba en sus trazos iniciales la pretensión de abrirle la puerta al capital privado a través de la autorización para que las universidades funcionaran con ánimo de lucro, lo cual se convirtió en el primer motivo de las encendidas protestas; tan encendidas que ya de entrada obligaron al Gobierno a refundir tan impopular anuncio.

Y no es que los estudiantes estuvieran cómodos con la Ley 30. Muy por el contrario, ella constituye el soporte legal al pisoteo de principios que a cualquier persona con ideales apenas sí liberales deberían resultarle inconculcables, como son los de la autonomía universitaria, la democracia, el cogobierno y la total financiación estatal, incluidos el bienestar universitario y el pasivo pensional.

Por eso no ha sido suficiente con el anuncio de retirar el regresivo proyecto. Los estudiantes quieren efectivamente una reforma, pero progresista, de avanzada; y ello es lo que justifica que el movimiento se haya materializado en tantas marchas y mítines y en un paro de casi dos meses de todas las universidades públicas y buena parte de las privadas. A este movimiento hay que destacarle que no se ha dejado llevar por los anuncios intimidatorios del Gobierno de que las protestas están azuzadas por el terrorismo.

De allí que hayan resultado tan razonables los procedimientos empleados en las concentraciones y desfiles, todos ellos orientados a impedir que fuerzas oscuras se infiltren con falsos radicalismos para justificar la represión y el rompimiento de la protesta.

Estando a la espera de lo que pueda ocurrir entre el Gobierno y la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, a los estudiantes debe quedarles claro que el haber logrado mediante la unidad que el Gobierno retirara del Congreso el proyecto de Ley es una gran victoria; y también que mediante la unidad se pueden obtener condiciones apropiadas para levantar pronto el paro y conseguir después la reforma que consulte los intereses del pueblo.

lunes, 7 de noviembre de 2011

ANTE LA MUERTE DE ALFONSO CANO

Por Rodrigo López Oviedo

Ablandada como se halla la conciencia del país por los miles de mensajes que a diario proclaman la muerte como solución al estado de sempiterna guerra en que hemos vivido en Colombia, no fueron pocos los colombianos que recibieron con regocijo la muerte de Alfonso Cano. No importó de cúantos soldados humildes hubiera sido necesaria la ofrenda de sus vidas en la tarea de dar con el paradero del comandante guerrillero para que otros después lo bombardearan, ni que en tal acto estuviera implícita una pena de muerte que está prohibida en nuestra constitución. Lo interesante es que está muerto, como muerta creen que también está -y en ello encuentran motivo para nuevos regocijos- la esperanza de que esta guerra, que por más de seis décadas le han declarado las oligárquías a nuestro pueblo, tenga un final negociado, como lo reclamaba el guerrillero asesinado.

Entre quienes más felicidad desbordan, y más loas le lanzan al Gobierno por lo que consideran un buen suceso, están los grandes empresarios de la industria militar, que son los que se lucran con el conflicto, y que, en sana lógica, serían los perjudicados con su fin. En respuesta a ellos, que están fielmente secundados por los grandes medios de comunicación, los colombianos que nos consideramos libres de la presión mediática no podemos dejarnos neutralizar en la búsqueda de soluciones al problema de la guerra. Al contrario, debemos sacudirnos y asumir como propias las conclusiones de tantos eventos en los que se ha invocado la necesidad de encontrarle al conflicto armado un fin soportado en soluciones a los graves problemas de techo, trabajo, salud, educación y tantos otros que, por no solucionarse, han hecho de Colombia uno de los países más atrazadas en equidad social, según lo dice el PNUD.

Con la muerte de uno más de sus más valiosos comandantes, las Farc no van a entrar en desbandada, como lo suponen los voceros de la oligarquía. Antes por el contrario, ellas replantearán sus tácticas y estrategias, como lo hicieron cuando la muerte en tibia cama los dejó sin el histórico comandante Manuel Marulanda Vélez, o cuando otras bombas los privaron de Reyes y Jojoy. A rey muerto, rey puesto, saben decir, y asumir sus consecuencias es cosa que siempre han hecho sin perder el horizonte. Es esta una realidad que deja al país en la perspectiva de seguir perdiendo a muchos de sus mejores hijos a ambos lados del conflicto, realidad a la que por cruel no podemos acostumbrarnos. Antes por el contrario, las tareas por la paz nos deben seguir comprometiendo y hacia ellas debemos orientar nuestros esfuerzos.

lunes, 31 de octubre de 2011

RESULTADOS ELECTORALES

Por Rodrigo López Oviedo

No fue un resultado del todo mortificante para la izquierda el que se obtuvo en estas pasadas elecciones. Bien sabemos que su expresión más pura, el Polo Democrático Alternativo, no conquistó para sus listas el respaldo esperado, pero muchos ciudadanos sí se manifestaron a favor de opciones que creyeron de izquierda, lo cual habla muy bien de las expectativas políticas que guardan.

Decimos que respaldaron opciones que creyeron de izquierda refiriéndonos especialmente a Gustavo Petro, un hombre que, salido de la entraña popular, ha sabido engalanar su discurso con mensajes que tocan la fibra ciudadana por atacar problemas de hondo rechazo, como la corrupción, la politiquería y la violencia de todos los órdenes, al tiempo que ha mostrado su preocupación por el mejoramiento de la calidad de vida y el entorno de los más humildes.

Desafortunadamente, y eso es lo que genera dudas respecto de sus verdaderas intensiones, Petro no ha sido suficientemente consecuente con los procesos unitarios y organizativos en los que se ha comprometido, ni ha sido cabal cumplidor de sus decisiones, por más que ellas han sido tomadas siempre con el respeto debido a las reglas democráticas. Al contrario, ha preferido hacer un partido de sus propósitos personales, y obviamente eso no solo divide a la izquierda, sino que le atrae a él los respaldos de la derecha, como parece que ocurrió generosamente en su campaña por la Alcaldía Distrital.

Lo que queda es esperar que tantas astucias pueda ponerlas al servicio de los bogotanos, que no solo esperan que se respeten los logros sociales de las dos administraciones anteriores, logradas ambas con los votos del Polo, sino que se profundicen y llenen cada vez de mayor significado, pues al fin de cuentas quienes hoy desde el petrismo buscan cambios radicales a las tradicionales formas de administración de la cosa pública son en buena medida los mismos que antes procuraban lo mismo desde el Polo.

Al Polo Democrático Alternativo le corresponde asumir ahora con realismo las nuevas condiciones políticas que le plantean estos resultados y no dejarse desviar de las responsabilidades de orientación que le asisten, así sus electores estén prestando oídas temporales a otras vitrolas. Y debe comenzar por hacer que esas oídas se transformen en presión para que el nuevo caudillo cumpla sus promesas electorales. Un nuevo engaño no puede llegarles sin que el Polo les ofrezca la adecuada orientación.

Quiero terminar agradeciendo el respaldo que cerca de 500 ibaguereños le dieron a mi aspiración de convertir en tribuna de resistencia social una curul en el Concejo. No se pudo, pero ello no desdibuja mi compromiso, ni el del Polo, con el pueblo.