lunes, 25 de abril de 2011

MOTIVOS PARA ESTE PRIMERO DE MAYO

Por Rodrigo López Oviedo

Para cuando se desarrollaron los acontecimientos de mayo de 1886, que fueron los que sirvieron de motivo para la designación de la fecha conmemorativa del Día Internacional de los Trabajadores, ya la masa obrera llevaba varias décadas de lucha en procura de reducir a ocho horas la jornada laboral y había logrado que se expediera la Ley Ingersoll, mediante la cual se estableció que tal jornada sería la que regiría para los trabajadores del Gobierno de Estados Unidos y del Distrito de Columbia.

La búsqueda de normas que extendieran esa jornada a la totalidad del sistema de contratación laboral llevó a que las marchas, concentraciones y paros obreros se volvieran noticia de todos los días, lo cual atrajo la represión combinada de autoridades y patronos, acompañada de las más descaradas provocaciones.

La que ocurrió en la plaza de Haymarket de la ciudad de Chicago el cuatro de mayo de aquel 1886 habría de tener una especial repercución histórica. Se realizaba una gigantesca movilización obrera en protesta por la masacre de seis trabajadores de la empresa McCormik cuando un mercenario, instruido para dárselas de ser el más radical de los revolucionarios, arrojó un artefacto explosivo contra un destacamento policial que reprimía la manifestación. Las consecuencias no pudieron ser más malas para la policía: siete muertos y 54 heridos; pero peores para los obreros, tras la refriega que vino después: ¡38 muertos y 115 heridos!

Por supuesto que la dirigencia obrera fue sometida a un juicio amañado que tuvo como testigos a los mismos miembros policiales que participaron de la refriega. Allí se condenó a pena de muerte por ahorcamiento a siete de sus líderes y a trabajos forzados por 15 años a Oscar Neebe. El 11 de noviembre de 1887 se consumó el ahorcamiento de August Spies, Albert Parsons, Adolf Fischer y George Engel. El de Louis Lingg no se llevó a cabo por suicidio del condenado.Y con respecto a Samuel Fielden y Michael Schwab, su pena les fue conmutada por la de cadena perpetua. A todos ellos, la clase obrera les ha reconocido el histórico título de “Mártires de Chicago” y en su honor se estableció el primero de mayo como Día Internacional de los Trabajadores.

También Colombia ha sido fertil para la represión, los montajes, la denegación de justicia, el asesinato de líderes sindicales y populares y muchas otras aberraciones antidemocráticas. Por eso saldremos este domingo a rendir honores a nuestros mártires, a manifestar nuestra convicción en un mundo mejor, a comprometernos con su conquista y a reiterar nuestras particulares exigencias como las que demandamos en la jornada del pasado siete de abril.

lunes, 18 de abril de 2011

SANTOS, OBAMA Y EL TLC

Por Rodrigo López Oviedo

Los acuerdos suscritos entre Juan Manuel Santos y Barack Obama, en particular los relacionados con el TLC, han causado muchas expectativas, y eso está bien: el TLC es un instrumento que, de ser ratificado por el Congreso norteamericano, comprometerá muchos intereses, tanto a favor como en contra.

Ya el Tratado cuenta con un principio de acuerdo entre estos dos Gobiernos, aunque más valdría decir que de imposición sobre el nuestro. Bien es sabido que el TLC cabalga sobre pautas neoliberales, las cuales, en lo concerniente a relaciones internacionales, se traducen en apertura económica de las fronteras de los países débiles mientras las de los fuertes permanecen herméticas.

Muchos de los trabajadores que se informan a través de Caracol y RCN ven el TLC como un inmenso mar de oportunidades para mejorar sus condiciones laborales -cuando no para salir del desempleo-, derribar las actuales barreras a la sindicalización -entre ellas las que imponen las prácticas de tercerización, propias de las mismas doctrinas neoliberales-, superar el miedo a asumir plenamente sus condiciones de liderazgo y, en fin, todo lo que pueda relacionarse con el oprobio en que vivimos los colombianos en materias tan importantes como derechos humanos, laborales y sindicales.

Lo que estos ingenuos compañeros parecen desconocer es que los compromisos a que se ha llegado en estos sentidos no harán parte del TLC. Esto quiere decir que no son vinculantes y que Santos podrá olvidarlos una vez el tratado sea ratificado, sin correr el riesgo de reclamos por parte de Obama, pues tales compromisos no están en su corazón, que por ser corazón de negro debería rezumar bondad, como la que rezumaban los corazones de Luther King y Nelson Mandela.

Y parecen ignorar también que el origen de esas recomendaciones, que en últimas será a lo que queden reducidas, está en las presiones salidas de la bancada del Partido Demócrata, del sindicalismo norteamericano que se expresa por solidaridad de clase y, fundamentalmente, de los empresarios estadounidenses, quienes no estiman suficientes las gabelas recibidas de nuestros anteriores gobiernos y quieren aumentar su competitividad en nuestro mercado obligando a los empresarios locales a encarecer sus costos de producción.

Por eso, quienes no tragamos entero seguiremos firmes en nuestro rechazo a esta imposición imperial. Así lo haremos sentir con nuestra participación en la conmemoración del Primero de Mayo, día internacional de los trabajadores, en la cual saldremos, además, a expresar el reconocimiento a nuestros mártires, a reclamar por un mundo más humano, a manifestar nuestro compromiso de ayudar a construirlo y a darle continuidad a las pasadas movilizaciones, en particular a la que realizamos el pasado siete de abril.

domingo, 10 de abril de 2011

ENTRE RECHAZOS Y POPULARIDADES

Por Rodrigo López Oviedo

La jornada de protesta del pasado 7 de abril se cumplió con singular éxito. Pese a que su realización quiso impedirse por el Gobierno con propaganda en el sentido de que sería aprovechada por las guerrillas para actos terroristas, los ciudadanos se volcaron a las calles en número tan descomunal que si hubiera sido en Venezuela, Ecuador o Bolivia, los grandes medios habrían dicho que el respectivo régimen ¡tambalea!

Pero como las protestas ocurrieron en Colombia y su magnitud no permitía ocultarlas, utilizaron dos mecanismos para mermarles significación: de un lado, calificarlas tan solo de protestas orientadas a impedir la privatización de la educación y, de otro, acompañarlas de una supuesta medición de popularidad del presidente Santos en la que aparece con un índice superior al que en igual tiempo de mandato ostentaba un salgareño de poncho y perrero que ejerció parte del poder a altas horas de la noche, en malas compañías y en las trastiendas de la Casa de Nariño.

Lo cierto es que, con todo y lo importante que es la educación pública y lo significativa que fue la presencia de estudiantes y profesores, también en la jornada se expresaron los rechazos ciudadanos a aspectos tan lesivos como la entrega de nuevos beneficios a las trasnacionales minero-energéticas, la venta del patrimonio accionario de Ecopetrol, la pretensión de seguir elevando las edades de pensión para hombres y mujeres, la iniciativa de incrementarles siete o más veces el impuesto predial a los estratos uno, dos y tres, la mora en atender los problemas de desempleo y de ponerles coto a las cooperativas de trabajo asociado, en fin, aspectos mil de una agenda gubernativa orientada en beneficio de las castas dominantes y desmedro de quienes ponen su pecho en la tarea de creación de la riqueza.

¿Y lo de la alta popularidad? Pues de seguro que las mediciones estuvieron bien alejadas de las calles por las que transcurrían las marchas, pues en estas habrían encontrado resultados similares a los del referendo del mismo salgareño aquel, que no alcanzó el 20 por ciento de la votación total en más que uno solo de sus 18 puntos, el relacionado con el problema de la corrupción, cuyos efectos posteriores el país entero sabe cuales fueron.

Esta jornada puede servir para disuadir al Gobierno de seguir actuando sin consultar con la organizaciones sociales. De no ser así, se avecina la jornada del Primero de Mayo, a través de la cual los trabajadores no solo conmemoraremos nuestro día, sino que procuraremos convencerlo de la disposición en que estamos de impedir que su nefasta agenda gubernativa se imponga contra el querer popular.

lunes, 4 de abril de 2011

EL SIETE DE ABRIL, PROTESTAS MIL

Por Rodrigo López Oviedo

La discusión del Plan Nacional de Desarrollo ha dado para generalizados rechazos, pero todos circunscritos a los recintos en que las organizaciones sociales y de izquierda suelen debatir. Se precisa sacarlos a la calle, y así lo han entendido la CUT, la Gran Coalición Democrática, Fecode, los diversos estamentos de la universidad pública y muchas otras comunidades organizadas, que ven en el Plan un conjunto de agresiones contra la ciudadanía y un justo motivo para expresar la protesta social. Por eso han convocado a la población a tomarse pacíficamente todas las capitales este jueves, siete de abril.

Pero no se trata solo de rechazar el PND. Con la jornada se busca reclamar una pronta solución al problema que siguen viviendo los cientos de miles de damnificados por la desidia oficial que se patentizó en la ola invernal pasada y elevar la voz de protesta por la upaquización que ha puesto el precio de nuestros combustibles en niveles superiores al de infinidad de países importadores, pese a ser el nuestro autosuficiente, además de exportador mediante las trasnacionales.

Se quiere también denunciar los graves problemas que nos está trayendo la locomotora de la minería, que viene sembrando de viudas las regiones mineras, acentuando las crisis de agua en ellas y empobreciendo su agricultura, todo en beneficio de las grandes trasnacionales, sin que quede ninguna contraprestación que justifique tan desproporcionados atentados.

Se pretende, igualmente, exigirle a Santos el cumplimiento de su promesa de solucionar el problema del desempleo sin acudir a las trilladas fórmulas de las cooperativas de trabajo asociado y de arrebatarles conquistas a los trabajadores, pues con ello no se ha creado ningún número significativo de nuevos empleos.

Se busca impedir la conversión de las universidades públicas en entidades con ánimo de lucro y de rechazar el acto legislativo que impone la regla fiscal, que solo servirá para supeditar toda inversión social al presupuesto que quede, después de garantizar a la banca privada lo que cuesta el servicio de la deuda y a los jinetes de la guerra los recursos que demanda su ejercicio de muerte.

Y para el caso de Ibagué, también se trata de aprovechar la ocasión para rechazar el abusivo incremento en las tarifas del impuesto predial.

Motivos como estos, y muchos más, son los que comprometen la presencia ciudadana en esta protesta. La de Ibagué saldrá a las diez de la mañana de la sede sindical del magisterio y culminará en el parque Murillo Toro. Todos los que sientan que hay abusos en su contra de parte de quienes manejan el poder deben vincularse a esta tarea con la mayor resolución.

lunes, 28 de marzo de 2011

UN JUSTO RECLAMO

Por Rodrigo López Oviedo

Dada la inmensa deuda que el Gobierno nacional ha acumulado con prácticamente todos los sectores sociales, el título de este comentario puede parecer de perogrullo, pero es necesario calificar de alguna forma el eterno reclamo elevado por los estamentos básicos de la universidad pública colombiana al mismo Gobierno. Precisamente por estos días cayó en mis manos un juicioso documento de la Asociación Sindical de Profesores Universitarios (ASPU), dirigido al Congreso de la República el 15 de octubre de 2009, a través del cual examinan normas, preceptos constitucionales, fallos de las Cortes, estadísticas y otros elementos que a su juicio constituyen plena prueba de los incumplimientos de los gobiernos central y territoriales con la educación superior.

Lo primero que llama la atención, aunque el documento no lo diga, es el alto grado de mentira oficial de que hemos venido siendo objeto los colombianos, pues con desbordada alharaca se ha pretendido hacernos creer que hay progreso en la universidad pública, según lo indican unos incrementos en su cobertura de no sé cuánta magnitud. Será posible tal progreso cuando lo que dicen otras estadísticas, las presupuestales, es que los recursos financieros se han desminuido en pesos constantes durante el período comprendido entre 2002 y 2010, precisamente el de mayor alharaca?

Claro que no es posible porque, con los recortes presupuestales sobrevinieron, el hacinamiento, el bajo rendimiento académico, la disminución de los espacios para la investigación, el arte, el deporte y la cultura y la mayor rotación de alumnos, dadas las altas tasas de deserción que el mismo Gobierno reconoce. Pero también, y esto es lo que más preocupa, el abandono de ese papel de primordial importancia que debe cumplir la universidad, cual es el de servir de faro a la sociedad para que no se distraiga por desechos que la separen de su humano norte, y al hombre para que alimente sus anhelos de utopías y encuentre los caminos para conquistarlas.

El sistema de educación superior está regulado por la ley 30 de 1992 y es la intensión del Gobierno nacional buscarle reemplazo mediante un nuevo estatuto normativo que, entre otros cambios, introduzca a la universidad pública en el universo de las entidades con ánimo de lucro. Esto agravaría la actual situación y por eso se han puesto en estado de alerta los estamantos universitarios básicos. La responsabilidad que a ellos les asiste en la presente coyuntura es inmensa, pues no solo deben aprovecharla para superar las limitaciones de la mencionada ley, sino también para evitar que al sistema se le meta chucha por guagua con argumentos que, más que evidenciar, encubren propósitos ajenos a las necesides de los colombianos.



lunes, 21 de marzo de 2011

CAMBIOS PARA EMPEORAR

Por Rodrigo López Oviedo

Con la reestructuración que se propone hacerle al sistema público de educación superior, el Gobierno nacional le dará una evidencia clara al país de que lo malo puede empeorar. En palabras del presidente Juan Manuel Santos, la mencionada reestructuración permitirá convertir a las universidades públicas en entidades con ánimo de lucro y facilitar el arribo a ellas de la inversión privada.

Lo que verdaderamente se esconde tras este anuncio es la intensión del Gobierno nacional de seguir debilitando el apoyo oficial a la formación superior y continuar por los fracasados caminos de las políticas neoliberales, en desmedro de los intereses de los más necesitados. No es una política nueva. En ella ha venido trabajando el establecimiento desde siempre. La historia recuerda, por ejemplo, los agresivos planes de principios de los años setenta, que obligaron al movimiento estudiantil a levantarse en defensa de lo que se conoció como el Programa Mínimo y al ministro de Educación del gobierno de Misael Pastrana, el doctor Luis Carlos Galán Sarmiento, a esgrimir el garrote que hábilmente escondería después para hacer más creíbles sus poses de demócrata.

Con Juan Manuel Santos esas mismas políticas se seguirán imponiendo, solo que ahora, a partir de esta reestructuración, de una forma más cínica y desbordada, toda vez que ante cada intensión de reclamo de presupuesto para la universidad podrá dar respuestas relacionadas con eficiencia, eficacia, rentabilidad o cualquiera otra de las variables tan en boga en la empresa privada, pero que resultan sofísticas y agresivas si se le lanzan a una población que, como la que carece de recursos para cursar su formación en la universidad privada, espera con justa razón que sea la pública la que le atienda en tan sentida necesidad.

El capitalista privado que quiera tantear posibilidades de rentabilidad en la educación superior tiene un escenario extenso para hacerlo en las actuales universidades privadas. Es más, si estas no le ofrecen suficiente retorno, puede crear nuevas universidades. Incluso, si lo que le está picando es un avispón verdaderamente altruista, también puede invertir en la universidad pública, pero sin que pretenda tener injerencia en el manejo de los destinos de la universidad, sin que su inversión implique que el centro superior tenga que perder su condición de entidad sin ánimo de lucro y sin que la autonomía de este se vea afectada en lo más mínimo. Mientras no sean tales las condiciones que estén en condiciones de aceptar los inversionistas privados, lo mejor es que ellos y sus mandaderos del alto Gobierno desistan de sus intensiones si no quieren que vuelva la comunidad universitaria a izar las banderas de un Nuevo Programa Mínimo.

lunes, 14 de marzo de 2011

POR UNA NUEVA POLÍTICA PETROLERA

Por Rodrigo López Oviedo

Aunque las crisis políticas de los países árabes no han sido utilizadas aún por nuestro Gobierno para justificar una nueva alza en los combustibles, no demorará en hacerlo. Para ello cualquier pretexto es bueno y estas crisis lo son más.

Nuestra política petrolera está diseñada para que, pase lo que pase en los mercados internacionales, el precio interno suba. En primer lugar, porque si este se incrementa en el exterior, el gobierno no puede dejar de percibir lo que recibiría si el combustible de producción nacional se vendiera fuera de las fronteras nacionales. Y, en segundo lugar, y esto es lo que hace aberrante tan curiosa política, porque si cae el precio en aquellos mercados, el gobierno tampoco puede permitir que por tal caída entren en déficit el Fondo de Estabilización para los Precios de los Combustibles (FEPC) y el Fondo de Ahorro y Estabilización Petrolera (FAEP). Lo cierto es que ninguno de tales fondos ha servido para estabilizar nada. A lo sumo, para paliar el creciente déficit fiscal.

En el párrafo anterior hice alusión al precio del consumo interno porque otra perla de esta política es que la venta del crudo que se les hace a las trasnacionales para su distribución en el exterior es a precios inferiores a los que pagamos los colombianos en los expendios, ya que apenas incluyen variables que resultan apenas razonables, como son los costos de exploración y extracción, los fletes internos, los impuestos y un margen razonable de ganancias, aunque estos dos últimos tienen un carácter ciertamente leonino.

Para el consumo interno hay en cambio otras variables adicionales que no merecen otro calificativo que el de expoliantes ya que corresponden a costos que jamás se presentan, como es el caso de los fletes desde las costas de Estados Unidos a puerto colombiano, los seguros marítimos y reaseguros y los aranceles de importación. Con la inclusión de estos factores, el Gobierno pretende hacernos creer que lo que se está haciendo es eliminar los subsidios a los estratos medio y alto de la población, que son los que tienen carro, cuando todos sabemos que finalmente los precios de los combustibles caen en cascada sobre los artículos de la canasta familiar de todo el mundo, tengase o no vehículo.

Con semejante política, Ecopetrol liquidó utilidades en el año 2010 por 8.3 billones de pesos, pero por razón de la pasada venta del diez por ciento de su patrimonio accionario, 830 mil millones tendrán que pasar a manos privadas. Pese a ello, el Gobierno sacará al mercado otro diez por ciento. Así de grande es la angurria de los conmilitones del régimen.



domingo, 6 de marzo de 2011

TODOS CON LIBIA

Por Rodrigo López Oviedo

En contraste con el silencio actual del gobierno colombiano, que terminará por convertirse en postración a los designios norteamericanos, los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América Latina –ALBA-, en una declaración que no es de extrañar en ellos, pero que tampoco tiene muchos antecedentes, resolvieron rechazar los intentos de Estados Unidos y la OTAN de pescar en el río revuelto de las convulsiones de Libia y, con pretextos humanitarios, tomarse por asalto la soberanía de ese país para ponerlo bajo el mando de un gobierno títere. Además de su rechazo, los países del Alba proponen conformar una comisión internacional de paz que ayude al pueblo libio a salir del trance actual.

La situación de Libia es muy compleja. Desde hace 42 años viene siendo gobernada por Muamar Al Gadafi, un líder beduino que, con 27 años de edad, logró movilizar a su pueblo hacia el derrocamiento de un monigote, el rey Idris, impuesto por Inglaterra y Francia, lo cual posibilitó la expulsión de las fuerzas coloniales, la recuperación de las ingentes riquezas del subsuelo patrio, el impulso de la nación hacia grados de desarrollo y nivel de vida antaño impensables y la inauguración del camino a lo que denominó socialismo islámico, un híbrido entre Islam, socialismo y democracia directa a través de los Consejos Populares. Ese mismo líder lamentablemente viró años después hacia políticas neoliberales y coqueteos con occidente, buscando ciertas satisfacciones narcisistas de reconocimiento internacional, con las cuales perdió parte de los afectos conquistados en sus primeros años de poder y dio motivos al imperio para azuzar el actual levantamiento.

Pero coincidiendo con estas revueltas sociales, las grandes cadenas internacionales de comunicación se han dado a la tarea de exagerar el drama, al punto de obligar a un gobierno, el ruso, a desmentir la ocurrencia de supuestos bombardeos a poblaciones civiles, pues tales hechos, de haberse presentado, habrían sido detectados desde sus satélites, lo cual nunca ocurrió. Estamos, entonces, ante un plan concebido para vencer anticipadamente cualquier resistencia que pudiera darse ante el desarrollo de políticas de invasión.

Definitivamente, al lado del mundo real existe un mundo mediático creado al impulso de las necesidades del imperio. Ello eleva la importancia del pronunciamiento de los países del Alba y hace imperiosa la necesidad de que cerremos filas en rechazo a este proyecto invasivo, cualquiera que sea el criterio que tengamos de Gadafi, pues es a los libios a quienes corresponde dirimir sus diferencias. Que no ocurra en Libia lo que ya hemos visto en Irak, Afganistán y otros países, donde las fauces del imperio se abren, primero, para justificar y, luego, para engullir.

BALANCE DE UNA JORNADA

Por Rodrigo López Oviedo

Pese a la carencia de recursos con que contó la Veeduría Cívica contra el Predial para financiar la movilización del pasado jueves, al silencio de los medios de comunicación, salvo el Canal 20 de Global TV, y a la apatía con que la convocatoria misma fue acogida por organizaciones sociales que tradicionalmente han sido motor de la protesta ciudadana, los habitantes de Ibagué pudimos rechazar los incrementos exagerados que se le han hecho a tan lesivo impuesto, al igual que a todos los servicios públicos.

Claro, no se trató de una participación que generara parálisis (no se trataba de eso), pero sí suficiente para hacer ver que todavía hay quienes defienden los derechos de la ciudadanía de las absurdas imposiciones de un Alcalde y un Concejo municipal que solo parecen reconocer sus propios intereses.

No se trató de una participación que causara grandes traumatismos, pero sí suficiente para notificarle a la administración municipal que sin recursos, sin la participación de los medios, y aún con la apatía de muchas organizaciones sociales, la Veeduría tiene audiencia y un poder de convocatoria que puede ir en ascenso si siguen sordos los administradores de la cosa pública al clamor ciudadano.

En fin, no se trató de una participación siquiera proporcional a la magnitud del problema que se denunció, pero sí suficiente para que los organizadores se sientan estimulados en el papel que vienen jugando y convencidos de que el caudal que se vio en esta jornada, aunque pequeño, seguirá creciendo y cada vez con mayores posibilidades de éxito, máxime en una temporada electoral como la actual, en la que muchos politiqueros de pacotilla, especialmente los actuales concejales, comienzan a sentir de nuevo la necesidad del apoyo ciudadano.

Lo que viene ahora no es otra cosa que la continuidad en la lucha. El camino legal para el desmonte del dañino incremento no es otro que el que sirvió para imponerlo. El señor Alcalde debe enmendar su error presentándole al Concejo municipal un proyecto de acuerdo que establezca unas tarifas menos lesivas para los años venideros y una política de descuentos por pronto pago que pueda ser efectivamente aprovechada por la ciudadanía.

Pero para que así suceda, el mismo Alcalde debe ser estimulado por una Veeduría igual de activa, pero más sintonizada con la realidad social de Ibagué, mejor concertada con las organizaciones sociales y más dispuesta a trabajar en alianza con ellas. Solo así podrá garantizar que el Burgomaestre y sus concejales de bolsillo sientan el justificado enojo de una ciudadanía que, para poder atender las exacciones a que ellos la someten, tiene que negarle el pan a sus hijos.

lunes, 21 de febrero de 2011

CONCIENCIA POR CONTAGIO

Por Rodrigo López Oviedo

Nunca nadie imaginó que los incidentes de Túnez irían a reproducirse, aunque de manera desigual, en la casi totalidad de los demás estados árabes. Sin embargo, así ocurrió. Tampoco nadie creyó nunca que después de ocho años de domesticación a base de melaza y perrero, una parte de nuestros compatriotas, los camioneros, irían a levantarse de su postración a reclamar ser tenidos en cuenta en la toma de decisiones estatales relacionadas con su gremio y a exigir la derogatoria de un decreto que los dejaba sin tablas oficiales de fletes y a expensas de los monopolios del transporte.

Estas son claras manifestaciones de un despertar que encuentra plena ratificación en los contornos latinoamericanos, donde varios pueblos se han venido levantando en procura de lograr profundas transformaciones sociales que los rediman de siglos de privaciones. Lo inconcebible es que, después de ocurridas las cosas, todavía sigamos actuando como si no hubieran sucedido, o como si creyéramos aún que los ejemplos implícitos en ellas no pudieran irradiarse y generar contagios.

Así parece estar pensando el doctor Jesús María Botero, alcalde de la ciudad, a quien nada le han enseñado las anteriores experiencias. Él bien sabe que su administración le ha infligido un doble atropello a la ciudadanía: Primero, el de haberle impuesto una actualización catastral que le costó al municipio más de cinco mil millones de pesos y que dobló, y algunas veces triplicó o cuadruplicó, el avalúo de muchos predios. Segundo, el de haber tramitado de manera paralela y satisfactoria para él, pero no para la ciudadanía, un proyecto de acuerdo por medio del cual el Concejo le aprobó unas nuevas tarifas del impuesto predial, con las cuales se les cuadruplicó, quintuplicó y hasta sextuplicó a muchos ciudadanos el tributo a pagar por tal concepto.

Ante tan desconsiderada exacción, lo primero que debería hacer nuestro burgomaestre es llamar a la veeduría ciudadana constituida contra este impuesto y procurar conciliar con ella el texto de un proyecto de acuerdo que compense con menores tarifas parte de lo que la ciudadanía ha perdido con estos desaguisados impositivos. No de otra manera podría salvarse de ver llegar a los hogares ibaguereños, expresado en plazas y calles, el contagio de lo que nos traen los vientos de oriente, convertido en protesta ciudadana.

Y precisamente, para medir los síntomas del contagio, la veeduría mencionada ha programado para este jueves, a partir de las nueve de la mañana, y desde el parque Andrés López de Galarza, una marcha y plantón contra el incremento exagerado del citado impuesto. De la participación ciudadana depende que el señor Alcalde entre en razón y atienda los llamados ciudadanos.



sábado, 19 de febrero de 2011

BOTERO QUIERE SU TAHRIR

Sorda al clamor ciudadano, la Administración municipal no ha querido dar marcha atrás en su política de llenar las arcas del municipio a costa del hambre de la infinita mayoría de los ibaguereños, que tendrá que sacrificar el pan de sus hijos para atender el pago de los exorbitantes cobros del impuesto predial.

Esta Administración parece no haber entendido que con sumarle este impuesto a las elevadas tarifas que estamos pagando por los ya casi totalmente privatizados servicios públicos lo que está haciendo es convertir en un sufrimiento ese lujo que representa para muchos la posesión de, incluso, la más humilde vivienda.

Y parece que tampoco viera claro el nuevo signo de los tiempos. El de los alzamientos en países que, como los árabes, parecían resignados a un destino de infamia; o como el de varios latinoamericanos, donde nada parecía poder alterar el statu quo. Incluso, sin salir de la frontera, podría revisar las vigorosas protestas de los camioneros que, levantados en un paro que no debió ocurrir, pero que ocurrió por la intransigencia del Gobierno, le hicieron suspender a este la aplicación de un decreto que eliminaba las tablas de fletes, lo obligaron a retroceder en el empeño de imponerles otras políticas y a concertar otras acciones, todo con la mira puesta en el propósito de impedir la expedición de normas que expulsen del gremio a los pequeños y medianos propietarios en beneficio exclusivo de tres o cuatro monopolios.

El alcalde Botero debería dejarse inspirar por estos ejemplos, entrar por los caminos de la sensatez y llamar a la Veeduría Cívica del Impuesto Predial a concertar el texto de un proyecto de acuerdo que reduzca los nefastos impactos producidos, de una parte, por la actualización catastral que hizo el Instituto Agustín Codazzi y que en muchos casos triplicó, cuadruplicó y hasta quintuplicó el avalúo de muchos predios; y de la otra, por la elevación de las tarifas del impuesto aprobadas por el Concejo Municipal a instancias del mismo Alcalde.

Esto debería pensarlo el Alcalde si no quiere sentirse vecino de una Plaza de Bolívar que, al igual que la de Tahrir, resulte escenario de protestas que lo lleven a cambiar por las malas un rumbo que podría cambiar por las buenas.

A propósito de lo anterior, la Veeduría Cívica y otras fuerzas de la ciudad están organizando para este jueves, a partir de las 9 de la mañana, un desfile de protesta que partirá del parque López de Galarza y culminará en un plantón frente a la Alcaldía. Ojalá que haya una concurrencia que disuada de su política a nuestro Mandatario. Por allí se empieza.

Polo Democrático Alternativo – Comité de Base – Comuna 10



lunes, 14 de febrero de 2011

LOS NUEVOS ACENTOS DEL POLO

Por Rodrigo López Oviedo

La historia del Polo Democrático Alternativo ha evidenciado que, aunque es difícil desarrollar la unidad de la izquierda, también es difícil destruirla cuando ha alcanzado una consolidación basada en el hallazgo de más puntos que unan a los integrantes comprometidos que los que puedan separarlos.

Algunos creían que, con el lamentable retiro de Gustavo Petro, en el Partido se produciría una diáspora. Muy por el contrario, lo que evidenció la pasada reunión de su Dirección Nacional es el elevado grado de consolidación que ha alcanzado. Sólo 20 de los 250 directivos nacionales no concurrieron, sin que pueda decirse que faltaran por solidaridad con el que se fue. Y si hubo retiros de la plenaria final, quienes lo hicieron dejaron en claro su deseo de seguir defendiendo en el Polo el ideario de unidad y los estatutos, aunque reclamando consenso en la toma de decisiones y mayor vigilancia del Partido sobre los miembros elegidos a cargos de representación popular.

En conclusión, el Polo se consolida. Y no solo porque haya mantenido la unidad derivada de los acuerdos que le dieron nacimiento o ratificado su carácter de izquierda y de oposición al régimen oligárquico. También porque pudo fijar sus nuevos acentos en la movilización social y en el acercamiento a organizaciones que tienen por propósito elevar la conciencia y el grado de organización y de lucha de la población, lo cual compromete al Polo a convertirse en animador constante de referendos, cabildos, huelgas, paros cívicos, etcétera, así como en defensor de instituciones que hasta hoy han jugado un importante papel, como la tutela y las acciones de cumplimiento y de reparación.

Y si lo anterior puede decirse de los compromisos de la Dirección Nacional, lo mismo debe señalarse localmente. Entre nosotros son numerosos los problemas que deben estudiarse en las direcciones Departamental y Municipales para sacar de ellos unas plataformas de movilización que hagan sentir a los tolimenses que el Polo está sintonizado con sus problemas. La Colosa, los túneles de la Línea y Melgar, el puente del Tigre, los graves problemas de carreteras, la malla vial de todos los municipios y la falta de recursos para hospitales y centros educativos son solo algunos de los muchos ejemplos. Y paralelo a ellos, debe agitarse también el gran reclamo contra la reforma política que, al modificar el censo electoral, dejó por fuera de él a quienes se abstuvieron en las elecciones de junio del 2010, como lo hizo el propio Polo.

Solo estrechando relaciones con su pueblo podrá el Polo recuperar el segundo puesto que tuvo en las preferencias políticas nacionales y convertirse en auténtica alternativa de poder.

lunes, 7 de febrero de 2011

LOS DÍAS DE LA IRA

Por Rodrigo López Oviedo

No ha sido solo el viernes de la ira; han sido muchos los días durante los cuales tan justificado sentimiento ha movilizado, y de qué manera, a varios de los países árabes, de los cuales pocos hubiéramos esperado una explosión social como la que vienen mostrándole al mundo, que los observa con indecible interés.

En los inicios fue Túnez. Este valiente pueblo solo requirió 29 días de luchas intensas para poner de patitas en el extranjero al dictador Ben Alí, quien durante 23 años dejó por fuera de los escenarios del poder a las mayorías de su país. Y aunque Destourien, su partido de gobierno, todavía permanece a la sombra, tiene en frente a un pueblo que, izando jazmines y pagando el inmenso precio de doscientos mártires, recuperó la confianza en sí mismo como protagonista de su destino y la certeza de que sabrá sacar adelante los programas que originaron su alzamiento.

También han sido los pobladores de Yemen, de Jordania, de Argelia, de Marruecos y de Siria. En algunos de estos lugares más que en otros, pero definitivamente en todos, ha venido desfogándose la impaciencia contenida por muchos años, tras malestares de pobreza, desempleo, inseguridad, represión y malos ejemplos de los usurpadores del poder, quienes lo han aprovechado para convirtir en suyo lo que está llamado a utilizarse en la solución de los graves problemas de la sociedad.

Y también ha sido Egipto, país en el que las convulsiones han adquirido mayor fuerza, como mayor ha sido la expectativa generada por su desarrollo, sobre todo por ser su presidente, Hosni Mubarak, el principal aliado de Estados Unidos e Israel en el norte del África, lo cual le confiere una especial importancia, pero también por ser el país más poblado de la comunidad árabe. 80 millones de egipcios dependen, para bien o para mal, de los logros que alcancen ellos mismos con su alzamiento, los cuales afectarán, acentuando o atenuando, las demandas de los otros pueblos hermanos.

Hasta dónde resulten victoriosos estos alzamientos es prematuro afirmarlo. Pero ellos debieran constituir una voz de alerta para nuestras oligarquías, que no han querido entender que también entre nosotros se necesita un cambio que recomponga las relaciones de poder y vierta sobre la sociedad todo el cúmulo de felicidad con el que soñaba el Libertador Simón Bolívar. De lo contrario, a nosotros también nos llegarán los días de la ira. También nosotros saldremos del embrujo en que nos sumergió un encantador de serpientes y, concertados en unidad, generalizaremos ese reclamo por la vida digna que ya levantan el Polo Democrático Alternativo y sus potenciales aliados del espectro social.

lunes, 31 de enero de 2011

¡SE NOS FUE RAÚL ARROYAVE!

Por Rodrigo López Oviedo

Nos referimos a Raúl Arroyave Arango, un dirigente que, a base de tesón y disciplina, y de fidelidad a sus principios, supo ganarse el corazón de los trabajadores y orientarlos en la defensa de sus intereses desde la trinchera sindical. Un abnegado combatiente que desde siempre estuvo buscando caminos que condujeran a la unidad de las mayorías, pues consideraba que solo sobre la base de la unidad podría alcanzarse la emancipación nacional, la democracia, la superación del atraso y la conquista de las más caras reivindicaciones populares. Raúl Arroyave Arango acaba de morir en Bogotá con apenas 57 años.

Siendo muy joven, Raúl Arroyave Arango se vinculó en Antioquia a la ennoblecedora actividad del magisterio, en la que confirmó como docente las limitaciones que ya había percibido como estudiante para que en el país hubiera una auténtica “educación nacional, científica y de masas”. Las condiciones de líder que le irían a convertir en un destacado ejemplo para los luchadores colombianos comenzarían a aflorar entonces, y a pulirse en su vínculo con otros dirigentes de la región, de quienes aprendió las primeras letras de la lucha política.

Esas simpatías con el ideario social, pero especialmente con la ideología del proletariado, le ganaron el rechazo de la clase dirigente antioqueña, que rápidamente se las cobraron con el despido. Se desplazó entonces al departamento del Cesar. Allí conquistó una nueva plaza en el magisterio, la cual le permitió continuar su quehacer revolucionario y ganarse el reconocimiento de sus nuevos compañeros, quienes pronto lo pusieron al frente de su organización sindical y lo promovieron a la dirección nacional de Fecode.

También tempranamente se vinculo al MOIR, organización desde la cual contribuyó a desarrollar los procesos unitarios que se intentaron con la creación de la UNO, con el Frente por la Unidad del Pueblo y con otras coaliciones que buscaban consolidar frentes populares orientados a romper el monopolio liberal conservador y a darles esperanza de redención a las sufridas masas. Fue elegido a la Asamblea Departamental del Cesar en 1994 y su participación en la creación, impulso y consolidación del Polo Democrático Alternativo le fue siempre objeto de amplio reconocimiento.

Al momento de su muerte, Raúl Arroyave Arango ocupaba la Secretaría de Asuntos Internacionales de la CUT, era integrante del Comité Ejecutivo de la Confederación Sindical de América, CSA, respondía por el trabajo sindical ante la Dirección Nacional del Moir y, en representación de esta organización, hacía parte de la Dirección Nacional del Polo Democrático Alternativo. En las últimas elecciones, su candidatura al Parlamento Andino obtuvo más de 100 mil votos.

¡Flores en su tumba y honor a su memoria!



lunes, 24 de enero de 2011

SERES QUE DEJAN HUELLA

Por Rodrigo López Oviedo

En su eterna brega por construir futuro, los pueblos han dado a la posteridad entrañables ejemplos de vida y de heroísmo que, si bien son harto conocidos en su ambiente íntimo, no lo son tanto más allá de sus linderos.

En reciente visita a las bellas tierras del Casanare, pude conocer la historia de uno de esos hombres, Luis María Jiménez, y de su tragedia: Fue por diez veces consecutivas concejal del también hermoso municipio de Aguazul, concejero intendencial, primer alcalde por elección popular y una de las primeras víctimas mortales que esta comarca le aportó al torrente de sangre en que desde tiempo atrás había devenido la política nacional.

De los orígenes de este entrañable líder, además de unas pocas pilatunas, se sabe muy poco: Que nació en Toca, Boyacá; que sufría de las mismas penalidades de nuestros campesinos, y que, al igual que ellos, soñaba con “un mundo verde, de interminables cosechas” como bellamente lo dijo Néstor Mauricio Niño Cuenza en el hermoso libro que este escritor de poética prosa escribió sobre la vida y la muerte de Luis María. Un barrio en Yopal lleva su nombre, como también la moderna y espléndida alcaldía de Aguazul, ennoblecida con su busto

Llegó al Casanare en 1964 sin aún ser conciente de su impresionante capacidad para movilizar grandes masas ni de que su honestidad congénita le impediría comprender que “cinco mil hectáreas” pudieran ser “de una misma persona”. Puesto en la búsqueda de explicaciones, se encontró con los mismos ideales que cobrarían la vida a miles de luchadores de la Unión Patriótica que pugnaban por una Colombia sin injusticias ni inequidades. El que Luis María Jiménez haya corrido igual suerte, pese a no pertenecer a esa organización política, demuestra que son en últimas los ideales y la fidelidad a ellos, y no tanto la bandera a que se pertenezca, los que determinan el veredicto de muerte que suelen dictarse en los directorios del crimen de nuestras oligarquías.

Luis María Jiménez, en su búsqueda incesante de la bandera partidista que mejor interpretara su eterna vocación por la defensa de los intereses populares, estuvo en contacto con organizaciones como el M-19 y El Moir; y si la vida no le hubiera sido arrancada de manera tan infame a solo unos meses de haber terminado su gestión en la alcaldía, hoy seguramente lo tendríamos dentro del Polo Democrático Alternativo, o en acuerdos con él, ayudando a construir ese gran frente nacional de unidad popular que de manera tan natural y exitosa constituyó en Aguazul.

Al morir, no contaba con una sábana de más con la cual cubrir su cadáver.



lunes, 17 de enero de 2011

SOLIDARIDAD CON CUBA

Por Rodrigo López Oviedo

Trasegar hacia la soberanía, la dignidad, la equidad, la cultura, la justicia, la democracia y cuantos ideales más puedan ennoblecer a un pueblo, y hacerlo con la firmeza que lo hace ese ejemplo indoblegable que es Cuba, le ha granjeado a los cubanos el cariño de todos los que creemos que es posible construir un mundo distinto al cargado de oprobio que se diseña en Washington.

Nada de raro tiene, entonces, que entre ese abanico inmenso de querendones amigos de la revolución cubana haya quienes tengan suspendida el alma por lo que pueda venir a raíz de los cambios a que obligan las condiciones del presente. Sin embargo, ninguno de ellos da para tanta preocupación. Ni siquiera los que más temor podrían ofrecer, como son el de suspender el 25 por ciento de los cargos de la nómina oficial y el de autorizar a quienes los desempeñan a transitar hacia actividades inspiradas en la iniciativa personal.

Aunque ninguna de estas decisiones implica suspención de los beneficios básicos conquistados en 52 años de socialismo, salvo algunas gratuidades que benefician a quienes no las necesitan, sin duda afectarán a corto plazo la forma de vida de muchos cubanos. Sin embargo, se hacen necesarias para resolver la maligna combinación de los efectos provocados por el bloqueo norteamericano, las graves crisis por las que pasan casi todos los países europeos y los desastres ocasionados por los embravecidos vientos caribeños.

Algunos cubano-norteamericanos, otros cubanos que posan de disidentes en la Isla, pero que son financiados generosamente desde Washington y Miami, y otros no cubanos que han visto en Cuba un peligroso ejemplo para el despertar del continente tienen su esperanza puesta en que las dificultades presentes permitan materializar el viejo sueño de ponerle término al régimen de propiedad social, restablecer el capitalismo, abrir las fronteras a las fuerzas del mercado imperial y revertir todo a las ignominiosas condiciones de cuando los cubanos, además de neocolonia, eran tenidos por pródigos satisfactores de las más lascivas necesidades del turismo gringo.

Son ilusiones vanas, por supuesto, y no deben preocuparnos. Ninguna de las medidas tomadas podrá verse como el principio del fin de un proceso que ha hecho del pueblo cubano uno de los más altamente politizados del mundo y el más amoroso y comprometido con su revolución. Ellos sabrán defenderla; pero podrán cumplir mejor su deber si encuentran entre sus amigos la disposición suficiente para brindarles la solidaridad que requieran; solidaridad que, por cierto, será infinitamente más poca que la que ellos mismos han brindado a nuestros pueblos. A esa solidaridad debemos comprometernos quienes tenemos en el proceso cubano el faro que nos inspira.

sábado, 8 de enero de 2011

Santos y las privatizaciones

Por Rodrigo López Oviedo

Muy desafortunada resulta la decisión del Gobierno de continuar por el camino de las privatizaciones, así el motivo sea el de conseguir los 12 billones de pesos que costará la recuperación de las zonas y poblaciones afectadas por la ola invernal, aunque sería más objetivo decir que afectadas por el abandono en que se ha dejado a la naturaleza para que la explote y degrade el capital privado.

Y vuelve a tocarle el turno a Ecopetrol. Un nuevo 10 por ciento de su patrimonio saldrá a la venta, y con ello se dará un paso más hacia la pérdida de la soberanía energética del país que está representada en esta estratégica empresa.

Abusando de la “viveza” de los colombianos, como sugiriendo que es lo mismo ocho que ochenta, el Gobierno ha dicho que en la operación solo habrá un cambio de activos, pues lo obtenido no se destinará a atender las necesidades de los damnificados, sino exclusivamente a la recuperación de las infraestructuras afectadas por el invernal fenómeno. Podríamos preguntarnos entonces, por vía de ejemplo, cuánto es lo que le produce al Estado cualquiera de las vías con que cuenta el país, incluidas las que están en concesión. Y no es que no se crea importante que exista una malla vial, unos diques y, en general, unas infraestructuras a la altura de las necesidades. Es que, simplemente, nunca hemos tenido infraestructuras a la altura de las necesidades, ni le han reportado al Estado los recursos que sí ha recibido de Ecopetrol.

Ahora bien: ¿No habrá mejor forma de atender esta emergencia que la de quitarle al Estado otra parte de su patrimonio más preciado? ¿Por qué para tan impostergable solución no se acude a los dividendos que obtuvo la Empresa durante los años 2008, 2009 y 2010, que en total sobrepasaron los 32 billones de pesos? ¿Por qué no mirar hacia las utilidades acumuladas de otras entidades, por ejemplo las del Banco de la República, que además tiene un buen saldo de dólares en reserva, los mismos que ha venido comprando para garantizarles a los exportadores unas más altas tasas de ganancia? ¿Porqué no recuperar los siete billones que anualmente quedan en manos de las multinacionales por concepto de exenciones tributarias? ¿Por qué no reducirle siquiera un 20 por ciento al presupuesto de guerra?

La venta de este nuevo paquete accionario debería alertarnos a todos. Lo que Santos está haciendo es utilizar de pretexto la tragedia invernal para continuar en el cumplimiento de los requerimientos de la banca mundial y seguir en los postulados de Estado pequeño que emanan del Consenso de Washington. ¡Ojalá pudiéramos impedirlo!

lunes, 3 de enero de 2011

¿PROSPERIDAD DEMOCRÁTICA?

Por Rodrigo López Oviedo

Bien pronto han debido comenzar a desvanecerse las esperanzas que encendió el presidente Juan Manuel Santos cuando, en su discurso de posesión, se comprometió a buscar la prosperidad para todos los colombianos. Su reciente decreto de incremento al salario mínimo debió recibirse como una campanada de alerta, si es que ya no se habían percibido las alertas propinadas por otras disposiciones igualmente negativas en su impacto social, como la reforma a la salud y la ley de víctimas, o en su efecto sobre las finanzas de las regiones, como la ley de regalías.

En ese discurso de posesión, al señalar la esencia de su política de Prosperidad Democrática, el presidente Santos anunció llegada la hora en que “los bienes naturales (…) que los colombianos hemos multiplicado con ingenio y sabiduría, no sean el privilegio de unos pocos, sino que estén al alcance de muchas manos”. Visto este incremento, pareciera que el ingenio y la sabiduría no requirieran materializarse a través del trabajo, ni que las manos de los trabajadores merecieran recibir los bienes que él dice estar dispuesto a poner en muchas otras.

Con el incremento de 15 mil pesos mensuales, un trabajador escasamente podrá atender el mayor valor del transporte urbano, previsto en 12 mil pesos mensuales. ¡Ah, ¿qué para atender ese incremento está el mayor valor del subsidio de transporte? Pues entonces agreguémosles a estas cuentas los exiguos dos mil cien pesos en que se incrementó y quedaremos en las mismas!

Esta es solo una evidencia de lo que serán las políticas de “salario y prestaciones justas”, de “bienestar básico, con tranquilidad económica” y de “desafío de la pobreza” a que hizo referencia el Mandatario en su posesión. Las demás muestras las encontraremos, ya como prueba, en su Ley de Formalización Laboral y Primer Empleo, en cuyo contenido vemos claro que lo único que se busca es reforzar las inmejorables condiciones que tienen los verdaderos dueños del país para seguir acumulando capital.

Es hora de repensar el papel de las Centrales Obreras en de la Comisión de Concertación de Políticas Salariales y Laborales. Tal participación ha resultado inveteradamente inocua, pues se asiste a ella a enfrentar, sin mayores posibilidades de éxito, las tradicionales mesquindades de los empresarios, consecuentemente respaldadas por el Gobierno en la férrea defensa del abaratamiento de las nóminas como prerrequisito para la obtención de más altas tasas de plusvalía.

Mientras la presencia de los representantes de las Centrales Obreras en esa Comisión no se acompañe con acciones organizadas de masas, es decir, con la movilización beligerante de los trabajadores en calles y empresas, la concertación no pasará de ser más que un embeleco.

lunes, 27 de diciembre de 2010

UN MAL BALANCE

Por Rodrigo López Oviedo

El presente año dejó un balance malo para todos, salvo para los dueños del gran capital. La ninguna redistribución del excelente crecimiento económico, y más bien sí su apropiación oligosómnica, hace presagiar que los balances de fin de ejercicio de las grandes empresas quedarán adornados con unas nuevas cifras patrimoniales que colmarán de satisfacción a sus propietarios, así entrañen más concentración de la riqueza, más agudización de los problemas sociales y mayor incentivo para que quienes carecen de todo salgan de su marasmo.

Lo peor es que seguirán abiertos los caminos del enriquecimiento desbordado para unos pocos y el empobrecimiento sin talanquera para los demás. Los que van por la senda ancha lograron imponer un presidente que si bien no tiene el detestable talante de su antecesor, les garantiza el logro de los propósitos que venían cumpliendo desde cuando comenzaron a imponernos sus políticas neoliberales. Con Juan Manuel Santos quedaron aseguradas las estrategias de Estado pequeño, de bajos costos laborales, de bajas tributaciones directas para el capital, de altos impuestos indirectos, de reducciones sistemáticas en la inversión social y de todo lo que implique seguir con el modelo que ha fracasado en el continente.

En los campos de la paz y de los derechos económicos, políticos, sociales y humanos el año pudo no haber sido peor que los anteriores, pero tampoco fue nada mejor. Aunque descendió el número de opositores asesinados, tal número sique siendo alto; y a los sobrevivientes, mientras lo han sido, se les ha sometido a las más apabullantes persecuciones judiciales, lo cual ha obligado a muchos de ellos a sustraerse de sus luchas para poder defenderse y garantizarse la libertad que les permita después continuar en sus compromisos. Piedad Córdoba, Jorge Enrique Robledo, Gloria Inés Ramírez, Carlos Lozano y David Ravelo son solo algunos ejemplos sacados de un largo listado de líderes revolucionarios que han sido sometidos a infames e injustas judicializaciones, e incluso, como en el caso de Ravelo, a privaciones de la libertad.

Los problemas invernales no pudieron ser peores, sin que pueda el Estado ocultar sus culpas, pues detrás de cada gobierno hay una inmensa cuota de incuria que lo hace responsable de la tragedia que viven millones de colombianos.

En fin, son muchas las cosas que pueden decirse de este año, pero todas malas dentro de lo público. Ojalá que el que llega esté acompañado del despertar de los 20 millones de pobres, de los dos millones de desempleados, de los ocho millones de subempleados y de los siete millones de indigentes que tenemos en Colombia, pues solo ellos, unidos a los asalariados, pueden protagonizar los cambios que necesitamos.

lunes, 20 de diciembre de 2010

SOLIDARIDAD Y VIGILANCIA

Por Rodrigo López Oviedo

Habla muy bien de un país el ver a sus habitantes desplegados en solidaridad. Tal fue el comportamiento del nuestro el pasado fin de semana, cuando tuvo que salir en ayuda de las víctimas de la tragedia invernal, a la cual no hay que buscarle más causas que los continuados abusos cometidos contra el planeta por todos nosotros, pero muy especialmente por las grandes empresas capitalistas, nacionales y extranjeras, que son las mayores emisoras de CO2, las principales alteradoras del ciclo climático y las responsables del efecto invernadero.

La solidaridad financiera superó la cifra de los 15 mil millones de pesos, pero a ella hay que agregar los aportes hechos en otras especies. Tales apoyos solo pueden ser ofrendados por almas muy nobles, sobre todo porque casi todos salieron de hogares en los que hubo de posponerse la satisfacción de necesidades básicas en aras de ser oportunos y generosos en el socorro a los damnificados.

Esa solidaridad no puede ser flor de un día, pues el sufrimiento que la motiva no solo es duro sino también duradero, y salir de él demandará recursos que las víctimas no están en capacidad de sortear por sí solas. Es esta una tarea en cuya realización también deben comprometerse las organizaciones populares, las cuales deben poner a su servicio toda la capacidad física, organizativa y humana de que dispongan y estimular a sus afiliados y amigos para que hagan lo propio, al tiempo que presionan al Estado por prontas, efectivas y definitivas soluciones.

Pero así como esta solidaridad habla muy bien de los colombianos, el que las tragedias presentadas hayan adquirido las magnitudes que hemos visto horrorizados por televisión habla muy mal de nuestros gobiernos. El invierno causante, el más intenso de los últimos 40 años, fue avizorado con suficiente anticipación; pero los gobernantes, que bien pudieron hacer algo para prevenir estas terribles consecuencias, se mantuvieron en la incuria de siempre. Por eso resulta inaudito verlos con la totuma extendida lastimeramente tanto a la caridad de los compatriotas nacionales como a la de los gobiernos y pueblos extranjeros, o deseosos de acudir al expediente de la emergencia económica y social, como lo hizo el presidente Santos al dictar su decreto 4580.

Los colombianos debemos estar prevenidos. Nada tiene de raro que el Gobierno quiera aprovechar la consternación del momento y su decretada emergencia para ampliar el cuatro por mil, extender el IVA a nuevos productos o imponer otros tributos indirectos, supuestamente temporales, pero que a la larga se volverán definitivos en la medida que sirvan para descargarle impuestos al capital. Esta tragedia debe fortalecer nuestra solidaridad, pero también aguzar nuestra vigilancia.