lunes, 31 de mayo de 2010

¡POR PETRO... CON FERVOR!

Por Rodrigo López Oviedo

Estando a escasos cinco días de la primera vuelta de esta campaña por la Presidencia de la República, resulta innecesario decir que todos los colombianos vamos a sacar lo mejor de nuestro espíritu ciudadano, democrático y patriótico y a exaltar en tal jornada los altos valores de nuestra colombianidad. En lo íntimo de cada compatriota bulle un ser que ama la paz, que disfruta de la alegría y que hace de la felicidad su más anhelado propósito, aunque es gobernado por hombres enfermos de poder y de riqueza, capaces de acudir a los peores métodos con tal de poder saciar sus apetitos.

A ese colombiano de bien, pacífico, alegre y que generosamente busca la felicidad de todos, quiero invitarlo a que vote este domingo de acuerdo con sus convicciones personales, sin dejarse manipular por quienes sugieren que en la primera vuelta hay que votar por A para que no gane B. Esos manipuladores le están ocultando que las tendencias señalan como inexorable la realización de una segunda vuelta y que, si se desmonta el engaño, a esa segunda vuelta puede llegar el candidato que preferiríamos ver con las riendas del poder en sus manos.

Pero también invito a votar contra los cantos de sirena de quienes hoy prometen lo que han podido hacer y no han hecho en muchos años de presencia directa o indirecta en las instancias directivas del Estado y que, como se saben carentes de respaldo, combinan la demagogia con el tráfico de tamales, de becas, de puestos y de contratos para que con nuestro voto les endosemos las decisiones que nos afectarán a todos en los próximos cuatro años.

Personalmente votaré por Gustavo Petro Urrego, candidato del Polo Democrático Alternativo. Ningún candidato representa como él la esencia de lo que somos los hombres del común, pues al igual que la ya gran mayoría de los colombianos ha conocido la pobreza. Petro nació bajo techo de paja y ha vivido entre los más humildes; ha hecho cola en los dispensarios de salud pública, se ha educado en escuela y colegio públicos y si se ha podido profesionalizar en universidades privadas ha sido gracias a becas obtenidas por sus sobresalientes desempeños académicos.

Tales características han hecho de Gustavo Petro un hombre íntegro, consagrado a la defensa de los humildes y valiente en la denuncia de las mafias que se han enquistado en el poder, lo cual le ha valido el reconocimiento de las masas, que salimos agradecidas a demostrárselo en los multitudinarios actos de cierre y a aplaudirle su programa, tan distinto al de los candidatos oligárquicos. En las urnas le ratificaremos ese fervor.

lunes, 17 de mayo de 2010

PETRO ES LA OPCIÓN DE TRIUNFO

Por Rodrigo López Oviedo

El Polo Democrático Alternativo no cupo en la Plazoleta Darío Echandía el pasado 15 de mayo. Tampoco cupo en el corazón de sus militantes el entusiasmo que despertó la visita de su candidato, Gustavo Petro Urrego. Para quienes tuvimos la fortuna de estar en tan importante evento, arropados con las banderas del Partido en alto y los vivas fervorosos de los asistentes, esta visita nos ha confirmado en la sospecha de que los resultados electorales del 30 de mayo serán celebrados por unos invitados muy distintos a los que anuncian las campañas mediáticas.

Se trata, por supuesto, de una sospecha justificada. Casi todos los comentarios posteriores a los debates televisivos han calificado de sobresaliente al candidato del Polo, y eso tenía que traducirse en muestras de aceptación como las que viene recibiendo en las concentraciones públicas. No siendo el sentimiento de los ibaguereños la excepción, el recibimiento aquí prodigado fue emocionante. A cual más trataba de hacerse notar, así fuera para lograr del candidato una sonrisa, cuando no un apretón de manos. Todo era un frenesí que servía de preludio a la llegada de un espectáculo de la inteligencia en el que brillarían Olga Beatriz González, gerenta de la campaña, los senadores Guillermo Alfonso Jaramillo y Jorge Enrique Robledo y, por supuesto, Gustavo Petro. Las palabras de unos y otros pondrían el acento en aquellos aspectos que les merecieran particular interés, pero todos coincidirían en señalar que Petro representa la única opción popular, ya que solo él puede garantizar que sus anuncios de campaña correspondan a las realizaciones de lo que será su mandato presidencial.

Y Gustavo Petro no se quedó atrás. Puesto en tribuna, vimos cómo su reconocida lucidez intelectual se acrecentaba bajo el embrujo de la envolvente pasión popular y se transformaba en un turbión discursivo que arrasaba argumentos oligárquicos al tiempo que reiteraba sus denuncias, como aquella de cuando, aún niño, vio a las oligarquías birlar un triunfo electoral de la oposición para garantizarse, con Misael Pastrana, la continuidad en el manejo de las riendas estatales. En ese entonces, Petro juró orientar todos sus esfuerzos a relevar del poder a quienes tan reprobablemente tuercen la voluntad de un pueblo. Desde ese entonces, ha venido luchando por cambios profundos en el manejo de nuestra sociedad. Desde ese entonces, no ha desperdiciado ni un esfuerzo en labores que no tengan que ver con el propósito de elevar la felicidad de los colombianos. Por todo ello, las plazas públicas le vienen quedando pequeñas al entusiasmo que el pueblo quiere prodigarle, y por todo ello, este 30 de mayo estaremos con él en la celebración.

lunes, 10 de mayo de 2010

CONTRA LOS ABUSOS EN EL IMPUESTO PREDIAL

Por Rodrigo López Oviedo

Ciegos ante los mil desastres causados por unas oligarquías que vorazmente se han apropiado de las riendas del Estado para procurarse cada vez mayores riquezas, el Concejo de Ibagué y la Administración Municipal se dejaron venir contra la ciudadanía con un tan exorbitante incremento del avalúo catastral que en algunos casos alcanzó el 100, el 200 y hasta el mil por ciento con respecto a los avalúos vigentes en 2009.

El avalúo catastral es la base de uno de los impuestos más injustos que existen: el impuesto predial. Este grava el derecho a tener un rincón en la tierra sobre el cual vivir, con el agravante de que su casi inexistente progresividad lo hace particularmente pernicioso para los ciudadanos más humildes, incluidos los arrendatarios, pues finalmente serán estos los que tendrán que sufrir su peso cuando los arrendadores lo descarguen sobre ellos.


Pero para el caso de Ibagué, el impuesto, además de injusto, resulta ilegal. Tiene por base un avalúo en cuya formulación se cometieron errores que comprometen no solo a la Administración actual, sino también a la del hoy electo representante a la Cámara Rubén Darío Rodríguez Góngora. Según lo dice la Defensoría del Pueblo en la acción popular que interpuso para lograr la anulación del cobro, el avalúo catastral, que debe actualizarse cada cinco años, llevaba siete años sin tal actualización; y la que este año se hizo no atendió formalidades y exigencias tan imperativas como la de informarles a los afectados que el proceso estaba en curso y la de notificarles su resultado una vez conocido. La ciudadanía solo se enteró de todo ello cuando les llegó la factura.

Afortunadamente, ya la ciudadanía está en movimiento. El pasado 26 de marzo se conformó la Veeduría Ciudadana y los resultados comienzan a verse. Esta Veeduría revisó el convenio interadministrativo que dio lugar a los reavalúos, valoró los procedimientos desarrollados y ha venido advirtiendo sobre las anomalías encontradas. Pero lo más importante es que está conciente de la importancia del respaldo ciudadano para lograr su cometido. Por eso convocó para este miércoles 12 de mayo, a las cinco PM, a todos los líderes comunales, sindicales, cívicos y populares a una gran reunión que se realizará en la carrera 1ª No 11-89, en la cual se precisarán las acciones a realizar en procura de evitar que se consolide este abuso. Se requiere de la asistencia de todas las personas que cuentan con algún grado de representatividad en las distintas organizaciones de Ibagué, pues de lo nutrida que resulte esta reunión dependerán la contundencia y los resultados de la lucha que se viene librando.

lunes, 3 de mayo de 2010

LOS NUEVOS MESÍAS

Por Rodrigo López Oviedo
El proceso electoral en curso está dejando al desnudo el alma de los candidatos uribistas. Puede que alguno de ellos logre mover con engaños a una franja suficiente del electorado y quedarse con el preciado solio presidencial, pero tarde o temprano quedarán al descubierto sus cartas marcadas, las mismas que han usado otros candidatos de igual origen oligárquico en similares eventos anteriores.

A diferencia de las anteriores campañas presidenciales, la que está en curso se ha caracterizado por tener en su desarrollo la mayor participación de las cadenas de televisión y, especialmente, de los periodistas ligados a tales medios. Esto ha forzado a los candidatos, algunas veces, a sincerar su juicio respecto de los problemas más importantes de la nación. Lo curioso es que, para tales candidatos, esos problemas parecían no existir cuando el Polo Democrático Alternativo los denunciaba desde el Congreso. Por ese entonces, sordos a los reclamos de la oposición, se dedicaban a quemarle incienso al Presidente, en quien veían a una figura providencial, muy digna de estar por lo menos 12 años en el Palacio de Nariño.

Uno termina preguntándose: Si el pensamiento que estos personajes expresan en campaña es el mismo que siempre tuvieron, ¿por qué nunca exigieron soluciones a esos problemas y, en lugar de ello, se mantuvieron fieles a la defensa de un Uribe que siempre se negó a reconocerles existencia? ¿Por qué ahora no asumen un papel más consecuente y presentan un programa de gobierno que lleve a la solución definitiva de esos males? ¿Por qué, como correlato de lo anterior, no se comprometen, por ejemplo, a eliminar la ley 789, causante de la precarización del contrato laboral y a derogar la Ley 100, generadora del colapso en la salud? ¿Por qué no se comprometen a devolverle a la educación y a la salud los recursos arrebatados mediante el recorte a las transferencias? ¿Por qué no se comprometen a devolvernos capacidad de compra a los colombianos para que podamos estimular el crecimiento económico? ¿Por qué no se comprometen a desatar los nudos que ligan al establecimiento con las mafias? ¿Por qué no se comprometen con las víctimas de la violencia para que puedan alcanzar una justa reparación?

Por supuesto que los anteriores interrogantes no encontrarán respuesta entre quienes hoy están simulando ser los llamados a resolver los graves problemas del país. Las soluciones solo pueden provenir de un pueblo en acción, organizado en torno a sus intereses y dispuesto a aprovechar coyunturas como la de las actuales elecciones, en la que organizaciones como el Polo Democrático Alternativo y personalidades como su candidato, Gustavo Petro, pueden contribuir a iluminar el camino.

lunes, 26 de abril de 2010

EL VOTO ÚTIL

Por Rodrigo López Oviedo

Al igual que en todas las elecciones presidenciales anteriores, ya comienzan a percibirse los esfuerzos de las oligarquías para que los ciudadanos nos olvidemos de nuestros problemas e intereses reales y nos concentremos en lo que podría ser el resultado final de un proceso respecto del cual ya ellas han escogido a los supuestos finalistas.

La estrategia siempre ha sido la misma: armar un tinglado supuestamente democrático, en el cual nos recomiendan jugar sin el riesgo de desperdiciar el voto en respaldos que de antemano ellos consideran perdedores. Actuando de esa manera, nos aseguran, levantaremos la copa de los vencedores, no importa que lo que venga después sean otros cuatro años con las mismas pócimas anteriormente servidas, gracias a las cuales hemos terminado cada vez más pobres, mas sojuzgados, menos soberanos.

En los inicios de la presente campaña presidencial, cuando las cuentas daban para reconocer que podría venir una disputa más o menos equilibrada entre algunos de los candidatos, los grandes medios comenzaron a acentuar sus preferencias por Santos y Noemí, los más cercanos al corazón de los verdaderos dueños del país. No contaban con que la bandera azul se encontraba dividida en dos facciones a la postre irreconciliables, mientras que la de los verdes solo precisaba para robustecerse del respaldo de alguien que ya había estado bajo esa sombra, Sergio Fajardo, y quien para volver a ella tenía suficiente con que se le ofreciera ser compañía de fórmula de Antanas Mockus.

Mockus y Fajardo jamás han ofrecido temores al establecimiento, pues solo han izado banderas neoliberales. Y así como jamás han defendido propuestas que vayan orientadas a resolver los problemas de las grandes mayorías, tampoco han manifestado estar dispuestos a afectar, de ser necesario, los intereses de banqueros, grandes monopolios, latifundistas o transnacionales. Dicho de otra manera, los dueños del país no se sentirían mal bajo un gobierno de esta pareja, en la que ven simplemente una fórmula honesta y transparente.

Pero nuestro país necesita de mucho más. Necesita democracia real, equidad, derechos humanos, inversión transparente y social de los recursos públicos, soberanía, integración con nuestros vecinos latinoamericanos y caribeños y tantas otras banderas como son las que tienen comprometido al Polo Democrático Alternativo con los colombianos. Solo en torno a propósitos como estos resultan útiles los esfuerzos que podamos hacer, no importa que se manifiesten en el campo electoral, sindical, comunal o popular en general, pues lo demás es seguir por los mismos caminos trillados de siempre, que han sido los trazados por nuestras oligarquías. Como bien lo dice el maestro Carlos Gaviria Díaz: “No es posible alardear de ético pero desentendido de la justicia.”

martes, 20 de abril de 2010

LAS MUECAS DEL FASCISMO

Por Rodrigo López Oviedo

Ya a punto de salir del oscuro túnel en que estuvimos por gracia del presidente Uribe, han comenzado a verse más claros los muchos desaciertos del Gobierno, sus atropellos a la democracia, su utilización ilícita de los instrumentos estatales, entre ellos el DAS y la fuerza pública, sus planes para sacar del escenario a la oposición, en fin, la conversión de la nación en un estercolero solo bueno para las oligarquías y sus aliados del Imperio.

La investigación de las interceptaciones telefónicas realizadas por el DAS puso en claro que para dar con todos los culpables había que indagar en Casa de Nariño. La investigación de las trapisondas de la segunda reelección mostró un cúmulo de irregularidades que no se habrían presentado si hubiéramos tenido un gobierno inspirado en ideales democráticos, y no en el maquiavélico principio del fin justificando los medios. Y si a lo anterior agregáramos los torcidos de la primera reelección, el cuadro parecería completo, a no ser por el "crimen monstruoso" y el "plan de un organismo del Estado para acabar con el país" que reveló el periodista Juan Gossaín con vistas en un documento decomisado al DAS dentro de las investigaciones que le sigue la Fiscalía a este organismo por las interceptaciones telefónicas.

Juan Gossaín, conocido director de noticias de RCN y comprometido para nada con ideales de izquierda, en su editorial radioperiodístico del 15 de abril, dio a conocer seis de las 166 páginas del mencionado documento. Ellas parecen ser la prueba reina de lo dicho muchas veces por la izquierda y denunciado por Gustavo Petro: Que los órganos de seguridad del Estado, de los cuales el DAS es parte principalísima y Uribe su jefe, han montado una guerra sucia contra los líderes y organizaciones más importantes de la izquierda y el movimiento democrático con el fin de desprestigiarlos, reducir su ascendiente ante las masas e incluso desaparecerlos. Actuando en tan criminal empeño, el DAS ha llegado incluso a prefabricar pruebas que demostrarían supuestos vínculos de estas personalidades y movimientos con organizaciones ilegales y gobiernos desafectos a Uribe. Lo peor es que, según los documentos presentados por Gossaín en su editorial, el DAS contaba con la orientación de desarrollar actividades proselitistas de primario anticomunismo, ya vistas en Uribe, y promover acciones de sabotaje y terrorismo.

Siendo el DAS un organismo que depende directamente del Presidente de la República, estas pruebas inducen a creer en lo cerca que están de la verdad quienes han visto las muecas del fascismo en la cara de Uribe. Ojalá que en la próxima toma de posesión presidencial no veamos las mismas muecas en otro rostro.

lunes, 12 de abril de 2010

EL FIN DE LAS COMPLICIDADES

Por Rodrigo López Oviedo

El tupido nudo de incondicionales que rodea a Uribe no parece tener una característica que lo defina mejor que el de la complicidad interesada. Así quedó demostrado con la santa alianza que formaron en torno a los ministros Sabas Pretelt de la Vega y Diego Palacio cuando éstos fueron denunciados por prácticas de cohecho para lograr la aprobación del Acto Legislativo que autorizó la primera reelección presidencial. Quedó demostrado también con los múltiples entrecruces de respaldos ilícitos que surgieron ante la necesidad de sacar adelante la segunda reelección. Y quedó demostrado, en general, cada vez que el Jefe de Estado demandó a sus hombres el respaldo para sus iniciativas, así existiera el temor de que esos respaldos vinieran seguidos de investigaciones judiciales; al fin de cuentas, el aparato judicial no daba indicios de tener mucha independencia, y más bien sí de estar mediatizado por el propio Presidente, como lo dejaron entrever los fiscales Luis Camilo Osorio y Mario Iguarán.


El problema de las complicidades interesadas es que se rompen cuando los integrantes dejan de ver representados en ellas sus propios intereses, y se restablecen a impulso de los mismos intereses. Esto fue lo que percibimos durante la semana pasada, cuando los nuevos aires que se respiran en la Fiscalía nos dejaron descubrir cómo los más altos funcionarios de la Casa de Nariño habían convertido la sede presidencial en cueva de Rolando, desde donde orientaban la más escabrosa “empresa criminal” dirigida a desarrollar las delictivas prácticas de las interceptaciones telefónicas a todo el que diera señales de tener ideas diferentes a las del régimen, así fuera magistrado de las Altas Cortes.

Las respuestas de los altos cuadros del uribismo, pero más concretamente las de quienes fungen como sus candidatos a la presidencia de la República, no se hicieron esperar. Ellos no sabían nada, todo fue a sus espaldas, y esas prácticas, que desde ya repudian, en sus gobiernos no podrán volverse a presentar. Mientras tanto, Uribe y sus cómplices directamente implicados que se defiendan como puedan.

La pregunta obligada es: ¿Estaremos los colombianos dispuestos a permitir que estas complicidades, hoy rotas de palabra, se restablezcan con el acceso a Casa de Nariño de los mismos que las han usufructuado de acuerdo a sus conveniencias?

Hay suficientes razones para invocar un cambio en el manejo de la nación, lo cual implica un relevo político, pero ninguna más objetiva que cualquiera de las que nos están dando los jueces con sus fallos. Qué ojalá las transformemos este 30 de mayo en una decisión en las urnas que cuatro años más adelante nos haga sentir con orgullo que acertamos.

lunes, 5 de abril de 2010

Y AHORA, EL INTERCAMBIO HUMANITARIO

Por Rodrigo López Oviedo

Las liberaciones de Josué Daniel Calvo y Pablo Emilio Moncayo parecen ser el capítulo final de las devoluciones unilaterales en que se hallaban comprometidas las FARC, y con las cuales buscaban ganarle simpatía ciudadana a otras liberaciones, solo que ya no únicamente de soldados y policías, sino también de los guerrilleros que están purgando penas por rebelión y delitos conexos.

Gestos como el de estas liberaciones deberían ser recibidos con desprendimiento, aún más si vinieron con una propuesta de intercambio humanitario que ya no contiene condicionantes de tan ácido rechazo en el Gobierno, como el de la zona de despeje, y acompañados de una solicitud de la senadora Piedad Córdoba al Gobierno nacional para que este presente un borrador de propuesta de intercambio humanitario que contemple como único requisito la exclusiva condición que están poniendo las propias FARC: una mediación internacional.

Tanto la propuesta como la solicitud valen un Potosí, y no únicamente para las 21 personas que todavía están retenidas y sus familias. Lo valen si consideramos que pueden acercarnos a la anhelada paz, sin la cual es imposible recuperar para la vida y el desarrollo social los ingentes recursos humanos, materiales y económicos que se están desperdiciando en la guerra.

El problema radica en cómo aprovechar la propuesta y la solicitud desde la sociedad civil, pues con el gobierno de Uribe a todo lo que se ha llegado es a un sí tan cargado de reticencias que más parece una enfática confirmación de las tantas negativas de intercambio que han salido de sus labios. Al fin de cuentas, él es el representante de los sectores que están más en la derecha del espectro político nacional, por los cuales no solo profesa la más extrema obsecuencia, sino que con ellos está comprometido a preservar la guerra, que es a lo máximo que puede llegar con su empeño de aniquilar a una fuerza insurgente que ha sorteado, ya por 46 años, las más extremas condiciones de existencia, los más descomunales embates y una que otra traición o infiltración, todo ello sin claudicar en el propósito de alcanzar a través de las armas las transformaciones sociales que otros también quisiéramos para Colombia, aunque por otros métodos.

Los próximos comicios presidenciales son la mejor oportunidad para que los colombianos podamos respaldar masivamente estas iniciativas para la paz con justicia social. El Polo Democrático Alternativo es el más comprometido en reivindicar esta opción, según lo decidido en dos congresos partidarios. Su candidato, Gustavo Petro, debe ajustarse a tales decisiones y en torno a ellas buscar el apoyo de la ciudadanía. Otras opciones serán las mismas de la guerra.

miércoles, 31 de marzo de 2010

LA ESTRATEGIA TERRORISTA

Por Rodrigo López Oviedo

Varias son las reflexiones que dejan actos terroristas como el ocurrido hace poco en Buenaventura. En primer lugar, no es posible que sus autores hayan estado buscando algún objetivo concreto al provocar tan dantescos dramas. Si algo debe ser claro para cualquier persona sensata es que con ese tipo de actos no es posible alcanzar reivindicación alguna y, ni siquiera, acercar a contrarios en pugna, sobre todo porque no son los contrarios los que resultan directamente afectados: son decenas de inocentes los que tendrán que pagar las consecuencias con su ruina personal y familiar.

En segundo lugar, tampoco es claro que hayan sido la manifestación de una alianza entre narcoguerrillas y traficantes de drogas, pues si algo se requiere para que prospere el negocio que se quiere impulsar con tan aviesos acuerdos es pasar desapercibidos ante las autoridades para evitar su reacción. Igual podríamos decir ante la afirmación de que estos actos terroristas se originan en la disputa de territorios o corredores para el negocio ilícito de las mismas bandas. Los generales que tales cosas afirman deberían preguntarse en qué forma fortalecen las bombas las tales alianzas o cómo quedaron dirimidas las superioridades entre las dichas narcoguerrillas y los carteles de la droga que de manera tan sistemática se preocupan los mismos generales de la República por relacionar, tal vez para incentivar ánimos adversos a los acuerdos de paz.

Sea cual sea el origen de estos lamentables ipisodios, tan lamentables como que siguen ocurriendo después de ocho años de la tan cacareada seguridad democrática del presidente Uribe, no podemos menos que rechazar su ocurrencia. Lo único que han dejado es ruina para muchos colombianos sin que se sepa el propósito de sus autores, que parecer creer ver en cada esquina a los responsables de sus males o al objeto de sus malquerencias.

Para quienes profesamos ideas de cambios revolucionarios resulta claro que las anheladas transformaciones sociales solo puede alcanzarlas un pueblo en movimiento, sabiamente orientado por una interpretación cabal de sus verdaderas necesidades, conciente de los alcances y potencialidades de su lucha y organizado en torno a un Partido que pueda conducirlo a esos estadios de progreso que le han sido negados por los partidos del gran capital. 

El terror, por el contrario, solo sirve para confundir, para hacer creer que los cambios sociales pueden venir de hechos heroicos, de aventuras gratuitas para las masas, de dejar hacer y dejar pasar sin comprometer ningún esfuerzo personal ni colectivo en la tarea. Ese terror, finalmente solo dejará el ambiente propicio para la cacería de brujas y la desarticulación de las organizaciones populares.    

lunes, 22 de marzo de 2010

ALTERNATIVA AL DESASTRE

Por Rodrigo López Oviedo

Conociendo, ahora sí, la composición del nuevo Congreso y el listado de aspirantes al solio presidencial, el país se dispone a elegirle el relevo al presidente Uribe. Se trata, por cierto, del fin de un proceso iniciado hace dos años por un candidato que, apertrechado en el poder, buscó por malas artes, y sin reconocerlo, agregarnos otros cuatro años a los ocho de disfrute masoquista que estábamos viviendo con él.

Con los datos conocidos, es claro que tendremos segunda vuelta y que llegar a ella no será fácil para ninguno de los siete aspirantes. Pero es más claro aún que los intereses en pugna solo hacen real la existencia de dos opciones: el continuismo representado en Noemí Sanín, Juan Manuel Santos y Germán Vargas Lleras, o el cambio de rumbo que preconizan los sectores más esclarecidos del Polo, que es el que están obligados a impulsar, sin ambages, el Polo íntegro, el liberalismo y los amorfos del Verde y de Fajardo.

Tal vez las mejores posibilidades de pasar a la segunda vuelta sean las de Juan Manuel Santos. Sin embargo, el haberle quedado el Partido Conservador tan cerca en los resultados hace que Noemí, la candidata de esta colectividad, le pueda plantear una puja de tan mayúsculas proporciones que la haga llegar también a la tan anhelada meta o abrirle a la opción de cambio la posibilidad de hacerlo, bien con ella, o bien con Juan Manuel.

Pero para que quienes comandan esa opción de cambios democráticos puedan tener esa posibilidad, están obligados a replantear, y rápido, las tácticas y estrategias que tenían previstas desde antes de saber que las pasadas elecciones bendecirían a todos los partidos con tan solo 11 millones 566 mil votos, pues se abstendrían 14 millones 45 mil ciudadanos, 506 mil votarían en blanco, 504 mil no marcarían su voto y un millón 496 mil lo anularían.

Estos 16 millones 551 mil colombianos representan una inmensa veta electoral que hace también inmensas las posibilidades de cerrarle el paso al continuismo, pero que solo podrán concretarse sobre la base de un gran acuerdo nacional que aglutine a quienes estén de cuerdo en salvaguardar banderas que resultan inclaudicables para el movimiento democrático, como son la paz con justicia social, las libertades políticas y de organización sindical y popular, el castigo ejemplar al terrorismo de Estado, la erradicación de la corrupción, la reparación a las víctimas de la violencia, la lucha contra la pobreza y la aplicación de los derechos consagrados en la Constitución del 91, entre otros.

A la tarea de lograr semejante acuerdo debe ponerse la Dirección Nacional del Polo. Sus bases, a respaldarlo.

lunes, 8 de marzo de 2010

CON PETRO, RAMÍREZ, LOMBANA Y PIÑACUÉ

Por Rodrigo López Oviedo

La historia dirá del presidente Uribe que en sus manos colapsó el país. Como lo atestiguan la salud, la educación, el salario y el empleo, durante sus dos gobiernos colapsaron los más importantes derechos ciudadanos, al tiempo que sobre lo poco que nos quedaba de democracia se acentuó el dominio de las mafias, la corrupción y la politiquería. Murió el derecho a la vida y de los derechos humanos solo nos quedaron guiñapos. El colapso fue generalizado, aunque bien disimulado por las candilejas de los grandes medios, que lograron impedir que también colapsara la imagen presidencial. Sólo a Juan Manuel Santos, y a dos o tres apéndices más del uribismo, se les puede ocurrir que salir a recuperar tan importantes derechos es retroceder.

Por fortuna, no colapsaron las Cortes, como lo demuestra otro colapso, del que debemos alegrarnos: el colapso de la reelección, el cual vendrá acompañado de desajustes en los partidos del Presidente y de inmensas posibilidades para el Polo en las elecciones en curso.

El Polo debe aprovechar que los desaciertos del uribismo se notarán más ahora sin el efecto teflón del Jefe. A Santos será más fácil reconocerlo en los falsos positivos; a Uribito, en Carimagua y Agro Ingreso Seguro; a Vargas Lleras, en su uribismo inconsistente; a Noemí, en su consistente transfuguismo, y a todos, en la defensa de la emergencia social. El Polo, por el contrario, puede ofrecer el mejor cuadro de hombres y mujeres capaces de demostrar que a lo largo de su vida han estado del lado de los más necesitados de la sociedad.

En lo personal, mis preferencias se orientan a la ratificación de la Senadora Gloria Inés Ramírez (3 en el tarjetón), quien ha demostrado abnegación e inteligencia suficientes en la defensa de los intereses de los trabajadores, como lo demostró mientras estuvo al frente de FECODE, así como con sus proyectos de ley sobre objeción de conciencia y Estatuto del Trabajo y sus debates contra la instalación de las bases norteamericanas.

Para la Cámara, acompañaré a Nelson Lombana Silva (103 en el tarjetón). Nelson es un destacado ex concejal, periodista, directivo de Asoprensa e incansable combatiente por las causas populares, quien ha hecho de internet un escenario natural para sus batallas democráticas.

En cuanto al Parlamento Andino, Fabiola Piñacué (502 en el tarjetón) es la garantía de una participación destacada en ese Organismo. Fabiola es una indígena Nasa con olor a tierra y sabor a lucha popular.

Gloria Inés, Nelson y Fabiola son impulsores destacados de la candidatura de Petro a la Presidencia y garantía de lealtad a la causa de los más humildes.

lunes, 1 de marzo de 2010

RÉQUIEM POR LA OEA

Por Rodrigo López Oviedo

Desde 1948, año de fundación de la OEA, nunca había habido una reunión al sur del río Bravo más importante que la que sostuvieron los jefes de Estado y de Gobierno de los países latinoamericanos y caribeños en la Riviera Maya, México.

Esta reunión, denominada Cumbre de la Unidad y en la que sesionaron conjuntamente la XXI Cumbre del Grupo de Río y la II Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo (CALC), le expidió partida de defunción a la OEA como instrumento de manipulación de las relaciones internacionales de Estados Unidos en nuestro continente y le abrió paso al sueño bolivariano de constituir un organismo de entendimiento entre los países latinoamericanos y caribeños.

Lo curioso es que la información sobre tan importante Evento haya versado casi que exclusivamente sobre el incidente en el que se palabrearon los presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez. Es posible que, bajo otras condiciones, tal cruce de palabras hubiere alcanzado la significación que quiso dársele; pero dichas al calor de esta Cumbre, para poder reconocérsela, los medios tuvieron que pasar por sobre la importancia del Evento y desconocer las inmensas repercusiones que lo acordado en él tendrá para el futuro de las relaciones entre los países asociados y para las de estos con el mundo.

Precisamente, fue este conjunto de circunstancias, y el hecho de ellas encarnar esperanzadoras expectativas para nuestros pueblos, lo que hizo que por encima de las esencias se exaltaran las anécdotas, mientras se condenaba al silencio la concreción de una aspiración tan largamente acariciada en el continente: la de la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños –CELAC-, a la cual no se había podido llegar por la oposición del Imperio y sus lacayos. Por fortuna las cosas están cambiando. La existencia de un sólido abanico de gobiernos progresistas en la región, ha servido para materializar tan importante deseo.

Ya la propia Cumbre dio evidencias de lo que puede lograrse en el seno de la nueva Organización, una vez se concreten sus estatutos, estructuras y declaraciones de principios. Allí se acordó continuar en las tareas de solidaridad con el pueblo haitiano, y alentar en igual sentido a la comunidad internacional, pero garantizando el derecho de este sufrido pueblo a su soberanía. En segundo lugar, rodear al pueblo argentino en su decisión de reivindicar su total soberanía sobre las Islas Malvinas. Y en tercer lugar, demandar de Estados Unidos el levantamiento de toda medida que implique embargo o bloqueo a las actividades económicas de Cuba. En la OEA hubiera sido imposible tomar tales decisiones. ¡Réquiem por ella y bienvenida la CELAC!

lunes, 22 de febrero de 2010

ENSEÑANZAS DE UNA JORNADA

Por Rodrigo López Oviedo

Se cumplió, y de qué forma, la jornada nacional de rechazo a las regresivas reformas que el Gobierno viene imprimiéndole al sistema nacional de salud. No valieron de nada los infatigables esfuerzos de disuasión del presidente Uribe, en los cuales no se habría comprometido de no saberse respaldado por los grandes medios. Por eso fue casi inexistente la información de estos sobre la preparación de la Jornada. Estando copados por Uribe, para los trabajadores solo quedó el silencio.

Sin embargo, ese silencio no importó. Son tan aberrantes los decretos que no hubo ciudad capital alguna en la que enormes contingentes de seres anónimos, pero plenamente concientes de lo que estaban haciendo, no hubieran inundado las calles con la alegría de sus banderas multicolores, con la caudalosa vocinglería de sus consignas, con los enfáticos gestos de sus rostros y, por sobre todo, con los anhelos reivindicativos que anunciaban el indoblegable propósito de defender sus derechos, pero que también le notificaban al Presidente Uribe que la emergencia social les había abierto los ojos respecto de la calidad de vida que han perdido durante la vigencia de regímenes neoliberales como el suyo.

Por supuesto que, hasta hace poco, manifestaciones como estas hubieran sido impensables en un ambiente tan enrarecido por el uribismo como el que actualmente pesa sobre nuestro conjunto social. Es la evidencia de que la historia no transcurre de manera lineal, y de que así como se dan ascensos, sobrevienen los descensos. Siendo esto válido a ambas orillas de la confrontación social, quienes antes creían inevitable un tercer período del actual inquilino de la casa de Nari hoy deben estar pensando que pueden estar equivocados.

Si miramos en retrospectiva, la derogatoria de los decretos de la salud es, tal vez, la tarea que más esfuerzos auténticamente populares ha congregado y en torno a la cual mejor ha respondido la ciudadanía. De tales decretos no solo son importantes la amenaza a la autonomía de médicos y odontólogos y la aceptación o no de las cesantías como fórmula de pago de los tratamientos de mediana y alta complejidad -que son los aspectos sobre los cuales ha venido girando la polémica con el Gobierno-, sino, en general, todo lo que los decretos significan como atentado contra el Estado Social de Derecho, profundización del modelo neoliberal y mecanismo de exacción a los ciudadanos para elevar las tasas de ganancia del capital. Así, pues, que de no lograrse su derogatoria, estaríamos ante una gran pérdida que nos mostraría cómo de la carta de derechos constitucionales solo va quedando un enunciado hueco.

Sin embargo, con la movilización del pasado 18 de febrero no es suficiente, y así lo está queriendo hacer ver el Gobierno con esa actitud de “prueba superada” que ha exhibido después de ella. Se necesitan muchas más iniciativas y pronto. El Gobierno debe ver claro que la protesta desencadenada por sus medidas puede germinar en un nuevo paro cívico nacional que le haga reconsiderar otras decisiones igualmente antipopulares. Ojalá, entendiéndolo así, actúe de conformidad. Pero si no lo hace, que los ciudadanos encontremos el camino para hacérselo entender. Ah, y que ojalá los militantes del Polo estemos más protagónicos en estas jornadas, porque, de lo contrario, correremos el riesgo de ser vistos como electoreros sin mayor compromiso con la práctica social.

lunes, 15 de febrero de 2010

POR LA DEFENSA DE LA SALUD

Por Rodrigo López Oviedo

Los decretos de la emergencia social resultaron tan dañinos que las centrales obreras, Fecode y otras muchas organizaciones populares resolvieron convocar a la ciudadanía, para este jueves 18 de febrero, a una gran movilización nacional en procura de buscar su derogatoria.

En su afán de defender los decretos, el presidente Uribe ha utilizado su espesa labia para enredar y confundir. Algunas veces ha querido dar la impresión de estar en contravía de sus contenidos. Otras, ha pretendido que creamos que todo es culpa de los redactores, o incluso de las interpretaciones de sus opositores, pues lo que leen no es lo mismo que los decretos dicen. Y otras, pretende que no veamos tan odiosas disposiciones como de obligatorio cumplimiento ya que, por ejemplo, sin que nadie las derogue, podrían no cobrarse las multas a los médicos y odontólogos que no observen lo establecido en el POS.

Es como si estas normas, que tanto han chocado con el sentimiento de la ciudadanía y su comunidad médica, se pudieran atenuar con el simple blablablá presidencial y como si las reglamentaciones pudieran traer lo contrario de lo que dicen los decretos leyes, que es lo que él tanto desea que traigan y la ciudadanía tanto teme: mayores ganancias para los monopolios de la salud y peores servicios para los colombianos.

Cuando habla, al Presidente se le ve avergonzado con sus propias criaturas. Sin embargo, pudiendo derogarlas (al fin de cuentas, en derecho las cosas se deshacen como se hacen), ha preferido insinuarle al Congreso que no ratifique alguna de ellas. Estas son las consecuencias de haberse dejado engolosinar con una fementida popularidad (que ya le jugó una mala pasada cuando el referendo de los 18 puntos) y de creer que ella lo redimirá de cuantas perversidades se le ocurran.

La ciudadanía no puede pasar de agache ante intención de tan manifiesto engaño. Debemos llevar a Uribe a que derogue una legislación que ha resultado tan nociva que nos obligó a reconocer que la salud se ha convertido en una mercancía a la que solo se puede acceder mientras haya una masa laboral en condiciones de aportarle al régimen contributivo lo que este demande y los colombianos contemos con bienes patrimoniales, capacidad de endeudamiento y saldos en los fondos de cesantías suficientemente atrayentes para las EPS, y no los pírricos ahorros que nos dejan las constantes alternancias de empleo y desempleo a que nos han venido acostumbrando las políticas de tercerización y abaratamiento laboral.

De allí la importancia de la jornada de este 18 de febrero y tan imperiosa la necesidad de contribuir a su éxito. La entusiasta participación ciudadana puede servir para que no solo sean derogados los decretos de la emergencia social, sino también la ley 100 y todas las demás disposiciones que llevaron al sistema de salud a esta suerte de involución en que entró desde cuando nuestras castas plutocráticas aceptaron las imposiciones neoliberales del imperio, merced a las cuales también la salud cayó en las garras del gran capital, con su catastrófica ansia de ganancias, y quedó prácticamente sobre los trabajadores el sostenimiento de tan vital servicio.

Si esta emergencia social nos trajo el anuncio de cómo pueden ser reducidos nuestros derechos, con la movilización del jueves daremos muestra de estar en condiciones de impedirlo.

domingo, 7 de febrero de 2010

EL PODER DE LOS MEDIOS

Por Rodrigo López Oviedo

Entre las instituciones que podrían contribuir a hacer de nuestro planeta un mejor escenario para la vida, pocas hay tan llenas de potencialidades como la prensa.

Son tantas las posibilidades de la prensa para influir en el destino de los pueblos que, pese a no hacer parte de la estructura formal de poderes, a no depender de ejercicio eleccionario alguno y a no disponer de normas que la faculten para participar en los procesos oficiales de tomas de decisión, ha sido reconocida por muchos especialistas de la comunicación y de las ciencias sociales como el cuarto poder, es decir, como un poder de importancia por lo menos parecida al que está en cabeza del ejecutivo, del legislativo o del judicial.

Ese poder se deriva principalmente de su posibilidad de llegar al oído de los dueños del país con informaciones ciertas acerca de lo que la sociedad requiere, de las aspiraciones que la animan y de los esfuerzos que vería con gusto que el Estado hiciera para que lo que requiere y la anima se vieran prontamente concretados en realidades. Allí está parte del poder bienhechor que la prensa puede jugar, y a veces juega, en sociedades tan separadas de sus dirigentes como la nuestra, en la que los gobernantes solo ponen el oído donde están seguros de escuchar lo que les conviene oír.

Pero también deriva su poder de la inmensa capacidad movilizadora que posee. Capacidad que puede encauzar hacia fines nobles, como lo demostró al lograr que los colombianos viéramos con el corazón la dantesca tragedia de Haití y acudiéramos generosos en ayuda de estos sufridos hermanos. Pero capacidad que también puede utilizar para manipular y desmovilizar ante hechos que reclamarían una respuesta ciudadana activa, como el genocidio de la UP, la reciente y vigente captura del Estado por bandas criminales, los crímenes de la fuerza pública bautizados como falsos positivos y los escándalos de Agro Ingreso Seguro, ante los cuales esa prensa ha cumplido exitosos esfuerzos para que sean de escasa repercusión social.

Tal ambivalencia la explica el que los dueños de los medios sean, en general, los mismos dueños del país. Esto les permite, además de comportarse como cualquier grupo societario deseoso de las máximas ganancias, utilizar a los medios en la defensa del statu quo. Y aunque bajo condiciones favorables pueden permitirse algunos disimulos, estos desaparecen cuando tales condiciones se vuelven definitivamente adversas, caso en el cual pasan a comportarse como los medios venezolanos, los cuales se han transformado en auténticos directorios políticos ante la ostensible pérdida de influencia social de los partidos oligárquicos y el imparable avance de un proceso que amenaza con despojarlos definitivamente del poder.

A los ciudadanos del común nos interesa la libertad de prensa, pues sin ella no es posible la libre circulación de las ideas ni el pleno ejercicio del derecho a la información veraz y objetiva. Y no pudiendo ver que los grandes medios puedan satisfacernos tales aspiraciones, nos corresponde asumir la tarea inmediata de consolidar los pocos medios de que dispone nuestro pueblo, sobre todo ahora que en el vecindario latinoamericano se están dando tan interesantes fenómenos políticos, con cuya difusión y análisis podríamos contrarrestar más eficientemente el propósito oligárquico de empujarnos contra nuestros países hermanos e impedirnos la construcción de una patria mejor.

lunes, 1 de febrero de 2010

LOS DECRETOS DE EMERGENCIA SOCIAL

Por Rodrigo López Oviedo

El Gobierno nacional acaba de expedir un ramillete bastante frondoso de decretos bajo el amparo de la emergencia social que dictara con las supuestas intenciones de enjugar el déficit del sector de la salud, universalizar la prestación de este servicio y unificar los beneficios de los regímenes contributivo y subsidiado.

El de la salud es tal vez el sector con el que más se han ensañado los adalides del neoliberalismo. Por eso puede asegurarse que fueron ellos los que estuvieron detrás de esta emergencia, y no los aceptables propósitos antes mencionados. Particularmente la ACEMI (Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral) aprovechó la crisis generada por la soterrada política de cesación de pagos en que han incurrido algunas instancias oficiales para amenazar con el cierre de 15 EPS si no se les facilitaban mejores tasas de ganancia a sus empresas socias.

Hoy, con los decretos a la vista, se hace fácil comprobar que la presión de la ACEMI dio los frutos esperados, y los colombianos tendremos que pagar sus efectos con más IVA, más escasos y peores servicios de salud, mayores dificultades de acceso a él y más privatización del sistema, mientras los mercachifles aglutinados en ACEMI podrán aprovecharse de la demostrable complicidad del Gobierno para seguir llenando sus faltriqueras.

A partir de los decretos expedidos, los médicos que quieran mantenerse fieles al juramento hipocrático se encontrarán con la barrera de unos estándares médicos que harán imposible, en muchos casos, llegar a la cura del paciente; pero a cuya observancia estarán obligados so pena de ser sometidos a sanciones que van de 10 a 50 salarios mínimos legales mensuales vigentes. Tal será una de las consecuencias que les sobrevendrán con la redefinición del concepto de POS, el cual llevará al médico a atender solamente enfermedades de “baja complejidad”, es decir, de bajo costo, pues las que requieran del concurso de especialistas solo podrán ser atendidas previa valoración de las “evidencias científicas” por un equipo profesional especialmente establecido para ello.

Pero no se crea que la valoración positiva de la evidencia científica permitirá la atención inmediata del paciente. La atención queda sometida a la demostración por parte de este o de sus familiares de tener recursos suficientes para atender el respectivo pago. En caso contrario, deberán demostrar que tienen otras fuentes de financiación, incluidos créditos hipotecarios, recursos en fondos de pensiones y cesantías o, incluso, acceso al extinguible Fondo de Prestaciones Excepcionales, que para el efecto se crea, pues de lo contrario no se podrá recibir el tratamiento respectivo. Esta es la condena a muerte de quienes no tengan condiciones de garantizarse los créditos para acceder al servicio, o la quiebra de quienes sí dispongan de tales condiciones, pero estén sometidos a una enfermedad catastrófica.

En fin, son tales los horrores que producirá esta emergencia que ya la CUT está convocando a la ciudadanía para una primera jornada, el próximo 26 de febrero, con miras a procurar la derogatoria de los decretos. Todos debemos comprometernos a su éxito, pero especialmente el Polo, que está obligado como el que más a aprovechar todas sus tribunas electorales para poner en evidencia lo lesivo de estos decretos y alentar la participación ciudadana hacia su derogación. Los militantes no podemos conformarnos con menos, como tampoco con menos dejar de comprometernos.

lunes, 25 de enero de 2010

COLOMBIANOS EN VENEZUELA

Por Rodrigo López Oviedo

Muy comedido resultó el senador Hernán Andrade con los empresarios y trabajadores colombianos que viven en Venezuela. Los invitó a regresar al país, “en donde sí se les darán las garantías que están reclamando para vivir mejor”.

De dónde le haya nacido esta preocupación al Senador, es cosa que él debería aclarar; sobre todo porque podría presumirse que está acudiendo a falsas manifestaciones de nacionalismo para resolver algunos cuantos problemitas de la coyuntura electoral ya en curso, en la cual hay una creciente masa de despabilados uribistas que ya no ven tan claras las posiciones del Presidente -y más bien sí alto el riesgo de verlo ante los tribunales internacionales-, lo que les ha mermado su interés electoral de antaño.

Pero es posible también que el Senador esté haciéndose eco de algunos sectores oligárquicos que, conmovidos ante los profundos cambios que se están viviendo en Venezuela y asustados por la posibilidad de que puedan ser tomados de modelo por los colombianos, han optado por ocultarlos, cuando no por tergiversarlos. Es lógico. Tienen mucho que perder con el contagioso ejemplo de un gobierno que le ha puesto coto al modelo neoliberal -que tanta primacía le da al capital- y ha estimulado las capacidades transformadoras del pueblo venezolano en bien de un proceso que está llamado a convertirlo en el centro de las preocupaciones del Estado; ha recuperado la soberanía nacional y supeditado las recomendaciones del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional a las necesidades nacionales; ha sometido al control del Estado las riquezas del subsuelo, y los recursos derivados de tales riquezas los ha traducido en programas de salud, educación, vivienda, cultura, que han hecho de la satisfacción de estas necesidades auténticos derechos populares y no meros nichos de mercado para la explotación capitalista. Y si estos ejemplos espantan a nuestras oligarquías, mucho más sus efectos generales, que preferirían verlos reflejados en mayores dividendos: mejoramiento constante en los índices de desarrollo humano y reducción de la pobreza del 50 al 32 por ciento.

Sin embargo, cualquiera sea su trasfondo, la actitud del senador Andrade es digna de encomio, sobre todo entre quienes vemos en esa diáspora de más de tres millones de colombianos una vergüenza que clama pronta solución. Lo que resulta extraño es que tan humana preocupación le haya surgido al cabo de tanto estar desentendido de ella, como también de la otra, la de los también aproximadamente tres millones de colombianos que fueron expulsados del campo por el narcotráfico, el paramilitarismo, los megaproyectos de las transnacionales y la alianza genocida de todos esos protagonistas. Antes que los de Venezuela, son estos colombianos los que reclaman la prioritaria atención del Estado, no solo por ser mucho más angustiosa su tragedia, sino porque esta desde hace mucho se convirtió en indigencia, sin que el Estado se haya preocupado por ofrecerles a sus víctimas algo más que limosnas.

Mientras tanto, el Senador debe informar dónde están las garantías que, según dice, pueden dárseles a quienes se repatríen de Venezuela y explicar por qué no ha activado las iniciativas correspondientes para beneficiar con ellas a nuestros desplazados del interior y a ese otro 20 por ciento de colombianos que están en la indigencia. No hacerlo confirmaría los términos de este comentario, además de darle méritos para el título de demagogo.

lunes, 18 de enero de 2010

EL CONCEPTO DEL PROCURADOR

Por Rodrigo López Oviedo

Pese a los graves errores cometidos dentro del proceso que dio lugar a la Ley de segunda reelección presidencial, la afinidad ideológica existente entre el presidente Uribe y el procurador Alejandro Ordóñez hacía presumir que el concepto de este funcionario sobre tan importante instrumento desembocaría en una solicitud de exequibilidad, como en efecto ocurrió. Sin embargo, el país esperaba los términos en que el Procurador la justificaría, pues ello dejaría ver el grado de sumisión del funcionario a los dictados del poder.

El resultado de la espera no favoreció en nada al funcionario. Al menos nos hubiera gustado verlo disimulando en la búsqueda de sus justificaciones; procurando evitar que se le viera cómplice de las laceraciones que viene sufriendo nuestra Carta Constitucional; pero avocó su pecado con descaro, como si no lo corroyera ninguna vergüenza y como queriendo decir que de presentársele de nuevo la ocasión, lo haría otra vez, con tal que se le reconociera comprometido con los intereses reinantes.

Porque precisamente eso es El Procurador: un hombre comprometido con los dueños del poder, que son los mismos dueños del capital. De allí que haya aceptado algunos de los vicios cometidos dentro del proceso, pero sin reconocer la posibilidad de que alguno pudiera comprometer la exequibilidad de la norma aprobada.

En el concepto, resulta como para enmarcar la limitación que el Jefe del Ministerio Público le pretende establecer al contenido de los pronunciamientos de la Corte. De manera acertada señala que solo puede referirse a aspectos procedimentales, en lo cual coincide con el mandato constitucional. Lo cuestionable es que hace ver como extrañas a tales aspectos las violaciones, por ejemplo, de los topes de financiación de la recolección de firmas, del contenido ideológico del texto del referendo y del mandato constitucional que ordena que este tipo de leyes sea tramitado en dos períodos congresuales ordinarios y consecutivos.

Y más allá de la permisividad del Procurador ante estas violaciones, se dieron muchos otros aspectos que deben alertar al pensamiento democrático, antes de tenerlos que ver convertidos en jurisprudencia de la Corte Constitucional. Uno de ellos es el de admitir que textos irreconciliables por lo diferentes, terminen conciliados por una comisión que resultó mayoritariamente proclive al despropósito plutocrático de mantener asido al poder a un hombre que garantiza con más eficacia que ningún otro el mantenimiento del statu quo.

Pero tal vez el más peligroso sea el de comparar e igualar al constituyente primario y al presidente en cuanto a potestades para generar normas. Según el Procurador, así como el Congreso puede introducirle cambios a las iniciativas del mandatario, también puede hacerlo a las del constituyente primario. Este fue el argumento con el que justificó el cambio de los participios “ejercido” y “elegido” en el texto del referendo y es el que ha dejado carente de esencias otras convocatorias, como el referendo del agua.

Por ahora nuestras esperanzas están cifradas en la Corte. Ella ha dicho: “si la Corte constata que en la aprobación de una pregunta hubo un vicio de procedimiento (…) es obvio que no puede permitir que dicha pregunta sea sometida al pueblo”. Pero como la vida nos da sorpresas, es bueno que nos preparemos para la pelea que vendrá, si la norma se declara exequible: Convocar a hundirla con la más activa abstención popular.

domingo, 10 de enero de 2010

DE DEFINICIONES, PANDEMIAS Y NEGOCIADOS

Por Rodrigo López Oviedo

Navegando por internet, me encontré con una perla colosal de la independiente Red Voltaire, sobre la cual nada han dicho los medios. Resulta que la forma como la OMS definía una pandemia en marzo del año pasado ya no es la misma de hoy. Pandemia era entonces un virus nuevo, de rápida propagación, para el cual no existía inmunidad y que provocaba una alta tasa de enfermos y de muertes. Curiosamente, a partir del 30 de abril del mismo año, para declararse una pandemia no se requiere que el virus traiga consigo un grueso número de enfermos o de muertos, porque muertos y enfermos, que eran los que le daban al término connotaciones de espanto, desaparecieron de la definición.

Según Red Voltaire, detrás de la modificación está la alianza de dos organizaciones muy importantes, la Organización Mundial de la Salud y su asesor Grupo Europeo de Trabajo Científico sobre la Gripe (ESWI), con unos laboratorios farmacéuticos productores de vacunas.

Según los términos de la alianza, los laboratorios farmacéuticos financian el ciento por ciento de los presupuestos del ESWI y las dos terceras partes del de la OMS; el ESWI asesora a la OMS sobre las pandemias que estén en riesgo de aparecer y de las vacunas con que se pueden atacar; y la OMS declara la pandemia y recomienda al mundo los medicamentos respectivos. Obviamente que para que siga habiendo financiación, las recomendaciones deben coincidir con los productos que estos laboratorios estén en condiciones de ofrecer al mercado, pues tal financiación depende de lo obtenido por ellos con la venta de las vacunas recomendadas.

Tan abigarrado entrecruce de intereses fue el que llevó a que en Abril, sin mucha publicidad, se hiciera la modificación de la definición anotada, y a que el 30 del mismo mes se le diera carácter de pandemia a la gripe A (H1N1). En tal fecha, todos nos asustamos, la OMS recomendó el tamiflú y los laboratorios que lo producen y distribuyen, miembros del conjunto empresarial en mención, encontraron cómo redimir sus costos de producción, resarcirse de sus “filantrópicos” gastos y elevar a cantidades exponenciales sus tradicionales ganancias.

Para fortuna de la humanidad, en todo el mundo hay ojos avizores. El parlamento de los Países Bajos ya puso el grito en el cielo y el gobierno de Rusia ha pedido a la propia OMS las explicaciones pertinentes.

Mientras tanto, el ministro de la Desprotección Social en Colombia, siete meses después de que se anunciara la pandemia, salió a comunicarle al país que invertirá 30 mil millones de pesos en la compra de un millón 999 mil 930 vacunas de tamiflú para repartirlas gratuitamente entre la población de alto riesgo. Parece no haberse dado cuenta de que la A H1N1 no pasó de ser una simple epidemia a la que se le bautizó pandemia con el solo fin estrenar la definición, y de la que, antes que mayor número de muertos y enfermos, solo es dable esperar grandes ganancias para los productores y distribuidores del tamiflú y, hasta de pronto, alguna apreciable suma en comisiones para los compradores. ¿O tal vez sí…?

Por lo que a mí respecta, mi condición de alto riesgo es inexistente y del susto ya me curó la Red Voltaire. El Ministerio puede ahorrarse los dólares de mi vacuna.

domingo, 3 de enero de 2010

OJO CON LOS ARCHIVOS DE REYES

Por Rodrigo López Oviedo

Si pudiéramos creerle a lo divulgado de los supuestos archivos de Raúl Reyes, deduciríamos que no era mucho el aprecio que este comandante guerrillero le profesaba al senador Jorge Enrique Robledo. Sería de esperarse. Desde muy joven, el hoy Senador se hizo conciente del ya opresivo estado de cosas que se vivía en el país, y asumió el compromiso que, a su entender, ello demandaba: participar en la conformación de un frente capaz de arrebatarle al capital el predominio en las decisiones estatales para dejarlo en manos del pueblo, sin que ello implicara participar de la combinación de las formas de lucha con que otros sectores, buscando el mismo fin, respondían a las prácticas genocidas de la oligarquía, de las cuales no escapaban siquiera los más importantes líderes populares. El país aún llora a Jorge Eliécer Gaitán, asesinado hace 61 años en pleno centro de Bogotá.

De esa vocación pacifista, de su convicción de que el camino de las armas no es el indicado para llegar con el pueblo al poder, muchas han sido las manifestaciones públicas que ha hecho este Senador. La academia, el periodismo, la lucha gremial y la partidaria han recibido pruebas reiteradas de que tal ha sido su pensamiento; pruebas tan irrefutables como la que se deduce del hecho de tener vida militante desde siempre en una organización política, el MOIR, que se ha caracterizado, entre muchas otras cosas, por una táctica política en que no tiene cabida la lucha armada.

Pese a tan probada línea de conducta, el senador Robledo está hoy enfrentando un procedimiento disciplinario de la Procuraduría, que lo investiga por el simple hecho de que su nombre figura en los susodichos archivos de Reyes, sin importar que esa supuesta figuración evidencie signos adversos, tanto en el pensamiento como en el sentimiento de un comandante guerrillero del que era lógico esperar un conocimiento bien informado del Congreso y de sus protagonistas.

Esta investigación, por supuesto, es una farsa más, como las que con el supuesto mismo origen se han montado contra prestantes personalidades de la vida nacional, especialmente del Polo Democrático Alternativo, como Gloria Inés Ramírez y Carlos Lozano, e incluso contra otras ajenas al Partido, como la que comprometió al candidato conservador Álvaro Leyva Durán,

Sin embargo, esta investigación debe preocupar de una manera muy especial al movimiento democrático del país, pues parece orientada específicamente a crear una idea de credibilidad en los computadores de Reyes mediante el procedimiento de presentar datos de público conocimiento como originados en él, así lleven una interpretación contraria a su contenido, como viene ocurriendo en el caso Robledo.

De esta manera queda sembrada en el subconsciente colectivo la idea de que como la información objeto de la investigación es cierta, ciertos deben ser los computadores y ciertos los datos que de allí nos digan que salieron. Logrado este objetivo, la nueva etapa consistirá en hacer montajes aún peores, entregándole a la ciudadanía las conclusiones que les interese y con la cobertura que les convenga, solo que ya anunciando simplemente la fuente (los archivos de los dichosos computadores), pero sin necesidad de dar a conocer los textos probatorios; la imaginación pública los dará por conocidos y, sin saberlo, se pondrá en el juego. A tal estado nos puede llevar la seguridad democrática.